jueves, 24 de junio de 2010

La Selección explicada por el Laberinto de la Soledad


No sé si tenga algún sustento científico o si solo sea un mito urbano el calificar la actitud de las personas de acuerdo a la respuesta que dan cuando se les presenta un vaso lleno de agua a la mitad: si lo ven medio lleno, son optimistas, si lo ven medio vacío, pesimistas. En lo personal, considero un vaso de agua a la mitad, más bien vacío lo que me ubica en esta trivial prueba de personalidad como un pesimista.


No es de sorprender pues, que mi sentir respecto al desempeño de la Selección Nacional en el Mundial de Fútbol sea de pesimismo. Es cierto que hemos acortado las diferencias que había entre nuestro fútbol y el de las potencias. En nuestros día sería muy raro ver que nos metan un 6 ó 7 cero, como hace no muchos años. Pero esa distancia se ha acortado globalmente y creo que con algunas excepciones, no hay equipo pequeño en el Mundial.


Entonces, el avance de nuestro equipo ha ido a la par de otros equipos del mundo y así como le pudimos ganar a Italia en un amistoso, hemos visto como Suiza vence a España y como Serbia venció a Alemania. Las distancias en el fútbol, podríamos decir simplonamente, se han acortado.


Para el equipo mexicano, estas distancias de carácter técnico se han acortado gracias al número de jugadores que tenemos en el extranjero, que les ha permitido mejorar no sólo en lo futbolístico, sino en lo psicológico. En nuestro equipo hay jugadores que han sido compañeros o adversarios de los mejores jugadores del mundo, y esto cambia radicalmente el momento emocional cuando se encuentran en la cancha, pues ahora nuestros jugadores salen a jugar con las súper estrellas de Europa como iguales y no salen a pedirle su autógrafo a Messi.


Entonces la pregunta de siempre: ¿por qué tradicionalmente somos un equipo perdedor?


Octavio Paz dice en El Laberinto de la Soledad que “el carácter de los mexicanos es un producto de las circunstancias sociales imperantes en nuestro país; la historia de México, que es la historia de esas circunstancias, contiene la respuesta a todas las preguntas”. Profundo y desgarrador.


Somos un país que históricamente ha sido sometido y dominado y aunque la sociedad de nuestros días se ha achatado un poco –igual que el futbol internacional- desde que Octavio Paz escribió estas líneas, seguimos siendo un país de enormes contrastes, de gran encono y de profundos resentimientos que no nos permiten avanzar en lo social, en lo político y mucho menos en lo deportivo.


Aunque nuestros jugadores estén superando momentáneamente sus inseguridades y complejos jugando en clubes de Europa, para la gran mayoría de ellos, cuando llega el momento en el que tienen que mostrar entereza y sacar la casta, se les activa el gen que les recuerda que somos “Hijos de la Malinche”.


Como esta probado que nuestros jugadores tienen las mismas aptitudes físicas y técnicas que la mayoría de las estrellas del fútbol internacional, lo único que me podría explicar por qué somos un equipo –y un país- perdedor es por los grandes complejos y resentimientos que tenemos. Espero que a la Selección le vaya bien, pues eso en gran medida demostrará que hemos perdido el miedo a triunfar.


Por lo pronto los invito a que vean el vaso de agua no de manera optimista, ni pesimista, sino como optometristas: un vaso de agua lleno a la mitad es simplemente eso, un vaso de agua a la mitad.

pesquera@gmail.com

sábado, 12 de junio de 2010

Europa, a trabajar de nuevo.

La Unión Europea se tambalea. No se tambalea como para poner en entredicho su existencia en el futuro, pero sin duda se encuentra en una coyuntura crítica que tendrá efectos por los siguientes 5 ó 10 años tal vez.

Un vistazo rápido. De Grecia no hace falta abundar en este artículo, sólo decir que Irlanda y Portugal no están mejor que ellos y seguramente le seguirán con duras medidas y recortes que afectarán a sus clases medias y bajas. España con un desempleo rampante que alcanza ya el 20% y el gobierno de Rodríguez Zapatero que no encuentra la fórmula para conectar con la gente de nuevo y sin un plan claro para poder reactivar a la industria y al empleo. El Reino Unido con un nuevo gobierno que tiene como reto igualmente reducir el desempleo y recortar gastos que tienen al país con un déficit fiscal de casi el 13% de su PIB. Italia –para no variar- inmersos en escándalos políticos y problemas económicos que parecen no terminar. Los Países Bajos que tuvieron elecciones este miércoles en las que los conservadores de derecha, opuestos a una mayor integración Europea y que tomarán medidas más severas contra la inmigración, crecieron de 8 a 24 escaños en el parlamento. Apenas este lunes el nuevo gobierno de Hungría descubrió que sus predecesores les dejaron la casa como se la dejó Salinas a Zedillo, provocando nerviosismo en los mercados internacionales. Alemania, que sin duda guía el rumbo económico del continente, acaba de anunciar la semana pasada que realizará recortes a su gasto público para balancear su presupuesto para el 2013. Estos recortes incluyen reducir o eliminar la ayuda que reciben las parejas que acaban de tener bebés, que recibieron el anuncio de parte de la Canciller Angela Merkel, quien les dijo: “necesitamos que regresen a trabajar”.

Este espíritu lamentablemente no se vive en todo el continente. Después de la guerra Europa dedicó décadas a su reconstrucción lo que dejó como resultado, por lo menos en su parte Occidental, condiciones de bienestar envidiables. Ese bienestar se tradujo en muchos lugares en prácticas laborales que premiaban la calidad de vida de los trabajadores y que redundó en jornadas laborales primero de 40 horas por semana y que llegaron hasta niveles de 35, como sucedió en Francia. En pocas palabras, en muchos lugares de Europa la gente esta acostumbrada a trabajar poco.

La Unión Europea enfrenta ahora condiciones económicas apremiantes que requieren medidas extraordinarias y esto implicará que la gente que tiene trabajos y quiera conservarlos, tendrá que trabajar más por el mismo dinero y en algunos casos por menos. Quienes están en busca de un empleo tendrán igualmente que arremangarse la camisa y trabajar más horas. Europa simple y sencillamente no podrá salir adelante si no replantea su marco laboral y como Alemania, exhorta a su gente trabajar y a dejar la comodidad a la que estaban acostumbrados.

En el contexto Europeo, lleno de guerras a través de los siglos, la decisión de ponerse a chambear en serio no debería ser tan difícil: antes su supervivencia implicaba tomar un fusil o recibir un balazo, ahora simplemente requieren trabajar fuerte, como lo hicieron en la post-guerra.

Sin duda las medidas impopulares reinarán en el continente durante los próximos años y también abrirán las puertas –como en Holanda- al oportunismo político de grupos que radicalizarán sus posiciones de izquierda o derecha. Por lo pronto hemos visto que el Banco Central Europeo fijó su tasa de interés esta semana al 1% y posiblemente veremos al Euro bajar, tal vez hasta niveles de 1 a 1 con el dólar americano a finales de este año. Parece que este será un buen momento para viajar a Europa y es sin duda una excelente oportunidad para los exportadores europeos. Parece que los gringos no quedan tan bien parados con la devaluación del Euro.

pesquera@gmail.com

El Equipo de Todos?

No cabe duda que en estas fechas el futbol se adueñará de todas las conversaciones, sobremesas y tertulias alrededor del mundo. En algunos lugares -los menos- estas conversaciones son civilizadas, en otros, son acaloradas discusiones. El futbol en México así como en algunos países latinoamericanos y europeos, es uno de esos pocos temas en los que pueden hablar con la misma aparente autoridad un albañil y un obrero de una fábrica, que un banquero y un abogado. No hay otro asunto en el que con razonable certeza, gente de tan diferentes clases sociales y niveles educativos puedan tener, al menos en apariencia, similar dominio y solvencia para proponer y defender un punto de vista.

Pero así como hay personas que conocen del deporte, hay muy pocas que saben cómo se maneja el negocio del futbol. Yo, evidentemente, no soy una de ellas. Pero aún sin saber sobre el teje y maneje del negocio, no es difícil deducir que al deporte no lo mueve un balón, sino enormes cantidades de dinero.

En las últimas fechas de la eliminatoria de Concacaf para la Copa de Sudáfrica 2010, la Selección Mexicana no sólo se jugaba su pase al torneo, sino que había sobre la mesa cientos de millones de pesos que momentáneamente se desvanecían de los bolsillos de muchos grupos de interés. Pero al final la selección clasificó y todo mundo respiró de nuevo.

Para Televisa y TV Azteca será año redondo entre el Mundial y elecciones en una decena de estados de la República. Para los dueños de los clubes que tienen jugadores en la selección, también habrá una revalorización de sus activos, y tal vez se concrete ese sueño de vender en millones a algún chaval que les costó tres pesos a algún equipo nacional o extranjero. Para los patrocinadores grandes como Adidas, Corona, Gillette, Coca-Cola, Sabritas y otros fabricantes de comida chatarra, así como para un sinnúmero de patrocinadores medianos y pequeños también habrá buenas noticias este año, pues sus marcas tendrán un 'exposure' (término de mercadólogos) y ventas que en un año sin Mundial no tendrían.

Para bares, restaurantes, negocios de entrega de comida a domicilio, tiendas de autoservicio y de conveniencia, así como para miles de personas dedicadas a la piratería que lucran ilegalmente con mercancías de la Selección y del Mundial también habrá beneficios extraordinarios este 2010.

Hasta ahora parece que sí, que la Selección Mexicana es 'el equipo de todos', pero de todos los que pueden embolsarse un peso a sus expensas. El resto de los mexicanos, los aficionados, somos una maquinota de dinero para todos los arriba mencionados.

El gobierno mexicano renunció desde hace muchos años a su derecho de llevar el deporte nacional -y en concreto el futbol de selecciones nacionales- y lo dio en concesión a particulares, cuyo interés no es el engrandecimiento del deporte y del nombre de México, sino utilidades. El gobierno desaprovecha la oportunidad de generar un reencuentro y reconciliación nacional a través del futbol, e ingenua -o dolosamente- se lo entregó a un puñado de mercenarios. ¿Quieren ver lo que verdaderamente significa y representa un 'equipo de todos'? Vean la película Invictus, basada en hechos reales, producida y dirigida por Clint Eastwood y actuada por Morgan Freeman y Matt Damon. La Selección Mexicana es hoy y ha sido en las últimas décadas el equipo de unos pocos.

pesquera@gmail.com