jueves, 24 de septiembre de 2009

Para Integrarnos a los E8

Peter Marber es el Director Global de Mercados Emergentes de HSBC/Halbis en Nueva York. Ha escrito cientos de artículos y varios libros relacionados al libre comercio, mercados emergentes y estrategias de inversión. Sin duda, es uno de los principales defensores del libre mercado y desregulación, aún en estos tiempos en los que los sectores más conservadores de la política y la economía en Estados Unidos llaman a tomar medidas proteccionistas para beneficiar a su mercado y empleos.


En su artículo “Del G8 al E8” plantea un interesante escenario en el que en los próximos 40 años 8 economías ahora emergentes (China, India, Indonesia, Turquía, México, Brasil, Sudáfrica y Corea del Sur) producirán combinadas 44% más que las economías del G8 (EU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Rusia, Reino Unido y Japón). Ésta tesis es similar a la de los BRIC’s planteada por Goldman Sachs en la que Brasil, Rusia, India y China serían los líderes de la economía mundial para el año 2050. A la propuesta de Goldman, se adhirieron unilateralmente muchos países que querían ser parte del acrónimo. México le llamó BRIMC, Corea del Sur le puso BRICC, los Emiratos Árabes le llaman BRICA y los países de Europa del Este y Turquía le pusieron BRICET.


Al final lo que ambos estudios platean es que hay una tendencia a que estos países ahora en desarrollo, impulsados por sus enormes poblaciones y recursos naturales, sean los líderes de la economía mundial por ahí del 2050.


Marber condiciona el acceso de los E8 a las grandes ligas tras la implementación de cambios fundamentales en 8 áreas estratégicas de sus políticas públicas.


Las áreas son libre comercio, seguridad (personal y jurídica), energía, migración, medio ambiente, salud pública y consumo de drogas, protección a la propiedad intelectual y combate a la pobreza. A excepción del libre comercio, estamos reprobados en las otras siete y honestamente no veo que vayamos por buen rumbo.


Veamos algunas. La lucha contra la inseguridad, que será tema continuo de mis escritos y que comentaré con detalle, tomará en el mejor de los casos unos 15 años y esto sólo si comenzamos a tomar medidas urgentes al respecto ahora mismo. Un ejemplo de cómo avanzaríamos más rápido en este sentido sería la implementación de juicios orales en nuestros juzgados.


Respecto a energía, estamos reprobados también. Nos quedaremos sin petróleo en menos de 10 años y no hemos sido capaces de modificar la Ley para permitir que empresas que tienen la tecnología lo hagan a nuestro nombre. Tampoco hemos impulsado la generación de energías limpias como la solar y eólica. En el tema de migración, ahora somos exportadores de gente. Pero un escenario en el que México comience a crecer económicamente, nos convertirá automáticamente en un destino atractivo para la inmigración y hoy por hoy tenemos que aceptar que somos un país poco amigable para los inmigrantes. Y para terminar rápido, en las 4 áreas restantes que propone Marber también estamos en el hoyo.


Es probable que al 2050 llegue muy poca gente de la que esta leyendo esta nota, pero para que nuestros hijos y nietos tengan la oportunidad de al fin vivir en un país avanzado, nosotros tenemos la responsabilidad de ir generando las condiciones para integrarnos a este grupo ganador del futuro. En concreto: señores legisladores, ustedes tienen el poder de ir generando estos cambios. Hagan lo que su gente necesita, su mandato es legislar por su distrito, no por su partido. Lamentablemente todos perderán su trabajo en tres años y no habrá quien dé seguimiento a un proyecto de tan largo plazo. Urge la reelección de alcaldes y diputados, pues los de ahora no ven más allá del 2012. Tenemos miopía legislativa.


pesquera@gmail.com

lunes, 21 de septiembre de 2009

Lo que recordé en un taxi en NY

Nota publicada originalmente en Milenio Diario el Jueves 17 de Septiembre de 2009
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El martes 15 de Septiembre por la mañana abordé un taxi en la Avenida Madison, y al escucharme hablar español por teléfono, el conductor me preguntó en dónde iba a ser la fiesta mexicana por la noche. Le dije que iríamos a algún restaurante a cenar y nos regresaríamos a casa temprano todos, pues aquí el miércoles 16 no era día de asueto.

El taxista era dominicano y nos dijo a mi acompañante y a mí que sentía mucha tristeza por lo que pasaba en México. Enterado de la actualidad política de nuestro país, conocía nombres de funcionarios que algunos mexicanos no conocen, como José Luis Soberanes por ejemplo, y de los principales partidos y de sus jugadores clave, nos preguntó a mi colega –mexicano también- y a mí que cuál creíamos que era el principal problema en México.

Por mi mente pasó la crisis económica, de seguridad/inseguridad, la crisis política, la falta de acuerdos, la terrible pobreza en que vivimos, y otras cosas más. Mi amigo dijo pronto, la corrupción.

A mí no se me vino la palabra a la mente. Hay tantos problemas tan graves, tan urgentes de resolver y tan evidentes que la palabra corrupción no apareció por mi cabeza.

El taxista dijo: “Ése es el origen de los problemas en México”. Mientras el dominicano nos daba una cátedra sobre corrupción –era maestro, después supimos- mi amigo asentaba y eventualmente opinaba, mientras yo estaba pasmado por el descubrimiento –o redescubrimiento tal vez- de esa palabra que ya había borrado de mi vocabulario.

¿Cómo me olvidé de ella? Tal vez lo hice porque gracias a los medios que dominan el aire y las planas de los periódicos en México, en mi mente solo hay miedo. Miedo al secuestro, a que te toque estar en medio de una balacera, a que toquen en tu negocio un día y te digan que hay que darles 10 mil pesos mensuales “o cuello”, a que le pase algo a mis seres queridos, miedo a todo y a todos.

Nuestros gobernantes están felices porque mientras nosotros estamos asustados 24 horas al día, 7 días a la semana, a todo mundo le da igual la corrupción. Qué importa si los diputados cambian boletos de avión por dinero, si se suben los sueldos, si se dan bonos, si le dan contratos a sus parientes y amigos, si ponen sus intereses por encima de los de la Nación. A mí hoy no me importa que el jefe Diego y su pandilla, tal como lo hizo Hank González en su tiempo, y como han hecho todos los gobernantes del DF desde Cárdenas hasta Ebrard, ignoren el término “conflicto de interés”. Yo solo espero que ese día que a muchos mexicanos inocentes ha llegado en los últimos años, no me llegue a mí.

Si la corrupción no existiese o fuese menor en México, el problema de seguridad no sería tan grave como es ahora, la economía no iría tan mal, abrir un negocio no sería tan difícil, entrar en un coche con placas de provincia al DF no costaría 500 pesos, los tribunales funcionarían, la gente denunciaría, en fin, todo lo que nos aqueja ahora tiene su origen en la maldita corrupción.

El ataque a la corrupción requiere un cambio estructural, desde la raíz. La guerra contra el crimen organizado, por ejemplo, es sólo la “punta del iceberg” del problema, el inmenso bloque de hielo debajo del agua es la corrupción.

El porcentaje más alto de muertes de la guerra contra el crimen organizado en México ha sido entre los mismos miembros del crimen organizado, entre similares. ¿Se imaginan una lucha entre buenos y malos al interior del gobierno –sin balas desde luego- para limpiar al país de la corrupción? Yo tampoco.

Gracias al taxista recordé el origen de nuestra miseria y pasé un 15 de Septiembre con la bandera a media asta.

rp2350@columbia.edu

Dos Noticias Para Pensar

Nota publicada inicialmente en Milenio Diario el Jueves 10 de Septiembre de 2009.
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Esta semana que recién concluyó dejó dos eventos en la prensa escrita de Estados Unidos que llamaron mi atención.

La primer noticia es un artículo en el que se comenta el reciente hallazgo de British Petroleoum (BP) de un importante yacimiento de petróleo en aguas profundas en el Golfo de México, a unos trescientos cincuenta kilómetros de las costas de Texas. Este pozo, según la nota publicada por el Wall Street Journal, es uno más en una serie de descubrimientos de pozos nuevos en aguas profundas en esa región. Nuevas tecnologías han hecho que esa zona, llamada hace unos diez años como el “Mar Muerto” por el agotamiento de pozos superficiales de hidrocarburos, vuelva a tener auge, con un pronóstico de extracción de casi dos millones de barriles de crudo diarios para el 2013. Se estima que para el 2010, el 14% de todo el petróleo extraído en Estados Unidos provenga de pozos profundos.

Aparte de tecnología de punta, la perforación de cada pozo cuesta doscientos millones de dólares y para encontrar un campo petrolero con viabilidad financiera, hay que perforar varios pozos y llevar costosas tuberías y plataformas. Así que encontrar un campo petrolero en aguas profundas, podría rondar los mil millones de dólares.

Para atraer inversionistas a esta zona, el gobierno de Estados Unidos ha bajado los costos de permisos, impuestos y derechos (royalties) para que empresas como Petrobras, Shell y Chevron se animen a realizar esas monumentales inversiones y se instalen en la zona para buscar más petróleo.

La obligada reflexión sobre esta nota es ver nuevamente como el mundo entero, incluyendo Venezuela que permite que empresa privadas extraigan petróleo de sus yacimientos, va en una dirección y México va en la opuesta. Al paso que vamos, nos quedaremos sin petróleo en unos 8 años –o menos tal vez- y como no tenemos tecnología ni dinero para llegar a esas profundidades, ese petróleo se quedará ahí enterrado. Seguimos atrapados en un discurso de hace 80 años sobre la soberanía del petróleo y el Congreso aprobó –como todo lo que ha hecho últimamente- una reforma a medias, que de acuerdo a los inversionistas privados del sector -que por cierto ya operaban en la zona- solo trajo más confusión en el complejo debate sobre la búsqueda y extracción de petróleo por empresas de capital privado. A pesar de estar atrapados en la peor crisis financiera de los últimos 15 años no podemos abrir la posibilidad de que alguien venga, saque el petróleo y se lleve una tajada por su legítimo trabajo y riesgosa inversión. La historia será que ahora que lo pudiera haber propuesto el PAN –pues nadie quiere poner en la mesa el debate- lo hubieran bloqueado el PRI y PRD, y en el 2012 que muy previsiblemente el PAN salga de los Pinos, el que lo proponga será bloqueado por el PAN, y ahí seguiremos, sin petróleo, pero orgullosa y soberanamente siendo dueños del tesoro enterrado.

La segunda nota que llama la atención esta semana tiene que ver con las medidas de emergencia que los gobiernos estatales de Estados Unidos han tomado para combatir la crisis financiera. Los números son impresionantes: Washington despidió a 7 mil burócratas, California despidió a 27 mil maestros, Arizona a mil, en Michigan 38 mil empleados del gobierno descansarán obligatoriamente y sin goce de sueldo entre 2 y 4 días al mes, mientras que en Georgia 25 mil empleados harán lo mismo. En Wisconsin el registro civil “descansó” a sus empleados y se dejaron de emitir temporalmente actas de nacimiento. Maryland por su parte redujo el número de patrullas en sus carreteras a la mitad.

El comentario a esta nota es que la crisis en Estados Unidos ha llegado a todos los sectores y se han tomado medidas congruentes a las carencias. En México, miles de personas han perdido sus empleos en bancos, constructoras, fábricas y en el sector turismo, pero las burocracias siguen siendo intocables. No estoy pidiendo que se despidan a miles de burócratas, pero sí que haya congruencia con la difícil situación que vive el país y el ciudadano promedio. Ahora a los empleados que dejarán el municipio hay que darles liquidaciones millonarias, en diciembre llegarán los aguinaldos de dos, tres y cuatro meses y bonos auto asignados por legisladores y funcionarios llenarán las carteras de empleados del gobierno con dinero nuestro. Sólo pido una cosa: congruencia. Lamentablemente esa palabra no está en el vocabulario de muchos de nuestros funcionarios, quienes más que servir, se sirven a sí mismos de sus puestos.