jueves, 29 de abril de 2010

El Boicot a Arizona: lo que se puede y lo que no


No hace falta que haga a manera de introducción una descripción de la ley SB1070 del estado de Arizona. Ya todos sabemos que, palabras más, palabras menos, en unos meses más parecer mexicano, esto es moreno, de pelo y ojos negros y bajito, será motivo de que la policía en ese estado nos pueda detener y preguntar por nuestros documentos.


Pero el tema que me interesa es el asunto del famoso boicot a Arizona. Ayer decía Jorge Castañeda que era una opción viable, pues aunque a Estados Unidos no le podemos generar ningún desequilibrio como país, a Arizona sí podemos moverle el tapete. Escuché también ayer por la mañana al Gobernador de Sonora Guillermo Padrés en una entrevista por la radio decir que aunque el gobierno que él encabeza no liderará ningún boicot, está de acuerdo que las personas y empresa que quieran encabezarlo lo hagan para presionar a la gobernadora de Arizona. Pero el Gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar dijo, muy pragmático, que es imposible romper con el comercio Sinaloa-Arizona pues 900 mil toneladas de productos del campo sinaloense entran a Estados Unidos por ése estado.


Los Sonorenses que viajan con frecuencia legalmente a Arizona sienten indignación, pero tampoco es como que van a dejar de ir a Tucson así nomás porque si. El boicot que le pega a todo el mundo es el del bolsillo, es por eso que aunque mucha gente deje de ir a eventos deportivos y al “shopping” al otro lado, el verdadero impacto se sentiría si se detuviera el tráfico de mercancías y de personas con dinero de acá para allá. Y no se nos olvide que un boicot en forma como con el que se quiere asfixiar a Arizona también implicaría evitar que sus cosas entraran de allá para acá, o sea, que se les pudran a ellos también sus hortalizas y que se les eche a perder su carne.


La verdad es que ningún empresario con cabeza sería tan nacionalista para apoyar un boicot que le significaría perder dinero. Preguntémosle a un empleado o jornalero de esos empresarios sonorenses y sinaloenses si están dispuestos a perder su empleo por el boicot. Eso significaría dejar damnificados en los dos lados de la frontera.


No debemos de olvidar que todo este show es el resultado de una estrategia electoral de la gobernadora de Arizona que busca reelegirse en Noviembre. Está buscando el voto del sector más conservador de su estado y lo hace con gestos que refuerzan el “ser americano”, bajo una óptica muy estrecha. La misma semana pasada la gobernadora autorizó otras dos leyes con objetivos electorales, una de ella que nos afecta enormemente y de la que nadie habla: una que requiere que toda persona que aspire a un puesto de elección muestre un acta de nacimiento de Estados Unidos y otra que deroga el requisito de tener una licencia de armas para poder adquirir un arma de fuego en Arizona, esto es, cualquiera puede comprar armas en Arizona con esa nueva ley. Esta ley es peligrosa no para nuestros migrantes allá, sino para los que vivimos acá, pues nuevamente Arizona de consolida como el “Guns-r-Us” que surte de armamento al crimen organizado a México. Habrá que ver si la apariencia de los compradores de armas les importa a los vendedores. El punto es que después de las elecciones todos estos temas serán olvidados y volveremos a la nada cómoda, pero mejor realidad de hace unos meses.


Por lo pronto, nuestros paisanos que huyeron del país por la inseguridad y por la falta de oportunidades estarán pensando que no hay un lugar para ellos en este planeta.


pesquera@gmail.com

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