jueves, 9 de junio de 2011

Fines y medios cuestionables, pero efectivos


Las recientes aprehensiones de figuras de alto impacto como Hank Rhon, Salazar Mendiguchía y las que se vienen contra Ulises Ruiz y algunos otros ex gobernantes y ex funcionarios que tengan cola que les pisen -o la pura sospecha- confirma la puesta en marcha de una guerra sucia motivada por las elecciones en el Estado de México y por las Federales de 2012.


No estoy defendiendo a los recién arraigados ni tengo en mis plegarias a los que van a agarrar. Lo que sí critico es los tiempos en los que se dan éstas detenciones y el objeto que persiguen éstos arrestos.


Veamos a Hank. Desde hace décadas, por lo menos dos, autoridades estatales y federales han tenido suficientes indicios para poder comenzar una investigación o auditorías que podrían haber inculpado a Jorge Hank Rhon de asociación delictuosa y/o crimen organizado. Dice el dicho que si el animal camina como pato y grazna como pato, es un pato. Jorge Hank Rhon es uno de esos hampones a los que no sólo no se les tocaba, sino que pasaban en algunos círculos como gente respetable. No se nos olvide que su dinero es producto de la inmensa fortuna que su padre, Carlos Hank González, se robó como mandadero y prestanombres de cabecera de al menos cuatro Presidentes de México. Ningún apellido en México, ni el de los Alemán en Veracruz, es tan simbólico de la época dorada de los políticos millonarios como lo son los Hank.


Hay una premisa fundamental que les había funcionado relativamente bien a los políticos ladrones: en éste país nunca se les llamará a cuentas ni les caerá una auditoría a estos rateros, a menos que su cabeza tenga algún valor político. Entonces, mientras nadie hiciera olas y no patearan el pesebre, este grupo de rateros VIP vivía a gusto.


Sin embargo, la llegada de las campañas políticas modernas, cimentadas en campañas negativas y la llegada de nuevas tecnologías de comunicación masiva en manos de todos, permite que algunos de éstos delincuentes sean “llamados a la justicia” con el fin de cobrar viejas facturas y desprestigiar al partido al que supuestamente están ligados éstos personajes.


En este contexto, el Poder Ejecutivo Federal cuenta con herramientas a su disposición que nadie más tiene. Peña Nieto podrá ser muy popular entre la gente, pero su poder es limitado. Ha podido meter la mano en varios comicios estatales fuera del EdoMex, así como lo ha hecho un puñado de gobernadores más, pero su influencia no tiene efectos más allá de los linderos de su estado, o del dinero que pueda aportar a campañas de candidatos afines.


La Presidencia de la República tiene en sus manos el poder de la información (Cisen, PGR, Gobernación, Siedo, Sedena, entre otras) y de la ejecución con cualquiera de los ya mencionados. Al más puro y duro estilo del priísmo de los 60’s y 70’s, el Ejecutivo actual podría acabar con la vida –real y figurativamente- de quien se le pegue la gana. Ahora que si la víctima es tan grotesca y vulgar como Hank Rhon, o el boquete al erario fue tan grande como el que aparentemente dejó Salazar Mendiguchía, el camino para entambarlos y hacer alarde mediático electorero se convierte en un día de campo para los operadores de éstos “actos de justicia”.


Hay que considerar también que al final del día, no hay político de vuelo alto que no se haya creado algún enemigo en su carrera y tampoco existe “el crimen perfecto”, así que siempre habrá alguien que quiera perjudicarlos, y siempre habrá algún rastro que seguir que los inculpe. Para agarrar a alguno de estos pillos, lo único que queda por hacer es encontrar el momento en el que la rentabilidad electoral se maximice para quien la orquesta. Motivos, tecnicismos y hasta chanchullos sobrarán para completar la obra.


Como les digo, los medios utilizados y los fines últimos de éstas recientes aprehensiones son tan cuestionables como la inocencia misma de las víctimas. Parece que para que veamos tras las rejas a los políticos rateros hace falta que le pisen los callos a alguien importante y que se acerque la temporada de elecciones. Vaya manera de “hacer justicia” en nuestro país.


Lo que es un hecho es que de manera muy directa se está mandando un mensaje a aquellos políticos y funcionarios que después de su tiempo en la administración pública tienen un estilo de vida que sus sueldos no podrían haber pagado. Amigo político: cuando veas las barbas de tu colega cortar…


pesquera@gmail.com

jueves, 19 de mayo de 2011

Aficionado al fútbol: alguien no te quiere

En México la gran mayoría de la gente, si no practica el fútbol, por lo menos lo sigue. Hasta los más apáticos al deporte sucumben en tiempos de Copa del Mundo, finales de “La Champions” o de la Liguilla de los Torneos Mexicanos.

Con los millones de practicantes y aficionados que hay en México, extraña que aquí el deporte siga estancado o, peor aún, dando pasos firmes hacia atrás. Permítanme explicarme. El fútbol amateur, ése que se practica en escuelas, en las calles, en torneos de los barrios, y en todo entorno en el que no haya un peso de por medio, sigue floreciendo, incluso, el fútbol femenino es uno de los deportes de mayor crecimiento en escuelas y universidades en todo el país.


Pero cuando hablamos de fútbol profesional, el espíritu deportivo comienza a olvidarse y se abre la puerta al negocio, al lucro, al “bisne”, y es ahí donde vamos como los cangrejos. En México la “industria del fútbol” es manejada por los dueños de los equipos, de las televisoras y por un puñado de patrocinadores de peso pesado, que en su conjunto dirigen a una empresa (eso es lo que es) que se llama Federación Mexicana de Fútbol. Incluso, el Estado Mexicano no tiene poder sobre la Selección Mexicana, pues subrogó o concesionó el derecho de operarla a la FMF.


La “Federación” está formada por un grupo de gente que cuando están todos reunidos, perfectamente cabrían en una sala de juntas mediana y la misión es ganar dinero –mucho dinero- a como dé lugar. Ahí se deciden los destinos del deporte nacional (ofrezco de antemano una disculpa a los charros, pero por abrumadora mayoría, el fut es el deporte nacional). Un simple ejemplo del hambre que tienen por los billetes, es que la Selección Mexicana juegue más en Estados Unidos, en donde cobran en dólares la taquilla, que en México en donde sólo el Azteca les resulta jugoso.


Voy a dejar de lado la larga historia de fracasos deportivos que nos ha traído la FMF en su historia de gestión del equipo nacional y de clubes. Si acaso, aquella selección sub-no-sé-qué, que le ganó a Brasil la final del mundial de ésa categoría menor en Perú en 2006, ha sido una de las pocas glorias del fútbol Mexicano. También algún trofeo de algún club en algún torneo bananero. Lo demás ha sido “ya merito” o lo de siempre. Entonces, dejando la parte deportiva de lado, que evidentemente es la que menos importa a la FMF, quiero analizar la parte del negocio, que es la que sí entiendo y que voy a cuestionar.


Los dueños de los clubes de Primera División en México tratan al aficionado como una mercancía, como un objeto. Incluso, los clubes perdedores reciben patrocinios y gente en sus partidos que les deberían permitir por lo menos tener estadios decentes. El problema es que si ponen butacas en todo el estadio, como en el nuevo estadio de las Chivas (bravo Vergara), se reduce el número de personas que pueden amontonar en una tribuna y tendrían que cobrar más caros los boletos y ”la pobre gente no podría entrar a ver los partido en vivo”. Pamplinas.


Si el aficionado es el cliente, ¿por qué tratarlo como basura? Yo he tenido la oportunidad de estar en juegos de la Liga Española, de la Liga Inglesa y hasta de la liga gringa, la MLS, y después de pasar por un estricto control de seguridad, un edecán me lleva a mi asiento numerado o en su defecto, puedo llegar solo a mi asiento y por lo menos sé que no tendré que pelear con alguien por mi lugar. De los baños ni qué decir. Aquí no se invierte en baños buenos por que los dueños de los clubes asumen que somos unos animales que no sabemos usar un mingitorio adecuadamente (y que creen que no van mujeres a los estadios) y además piensan que el día que el equipo dé un disgusto a la afición, seguro lo destruirán. Entiendo que los clubes europeos valgan más que los mexicanos, pero ¿valen más los aficionados europeos que los mexicanos? Estos señores no entienden un principio fundamental de todo negocio: trata bien a tu cliente y te dará a ganar más y te traerá más clientes.


Pero fuera del disgusto que me provocan los dueños de los clubes por su manera de tratarnos, hay un área en la que no sólo podría culparlos de negligencia, sino de dolo. El no instalar equipos de seguridad adecuados, esto es, video vigilancia, accesos y salidas amplias, arcos detectores de metales, detectores de metales manuales, estudios de vulnerabilidades y riesgos, y lo que le llaman en inglés “crowd control analysis”, además de personal suficiente y capacitado para manejar multitudes, hace a los dueños de los equipos de Primera División en México a los empresarios que peor tratan a sus clientes y que además ponen en riesgo sus vidas. Otras ramas del sector espectáculos en México se manejan con mucha más pulcritud, diligencia y profesionalismo que el Fútbol de Primera División. Imagínense que cada que entraran a Cinépolis o a un concierto en el Auditorio Nacional peligraran sus vidas. Y bueno, de la 1ª y de Segunda división ya ni hablamos…


Los recientes eventos violentos en los estadios de León, Irapuato, Morelia y la invasión a la cancha del estadio de las Chivas por un par de sujetos, confirma lo que aquí escribo: los empresarios del futbol mexicano están muy ocupados contando billetes, pero ninguno está pensando en tu confort y menos en tu seguridad cuando vas a un estadio. Hasta que no caiga el primer muertito como en Inglaterra, Alemania o Sudamérica veremos a clubes y autoridades reglamentando lo que ya pinta para ser una tragedia en muy poco tiempo. Dejar de vender alcohol en los estadios de México como en Europa, reduciría también la posibilidad de esta catástrofe en formación. Habrá que ver la cara de los de la Corona y Cervecería cuando estén leyendo este escrito. Así como exigimos resultados a las directivas de los equipos, exijamos seguridad e instalaciones de clubes de primera, nosotros somos los clientes. Mientras tanto les digo a todos los buenos aficionados que cada quince días abarrotan los estadios: la mega ruleta rusa ya está girando.


pesquera@gmail.com

Agárrense: México y EUA en campañas

De todas las diferencias que tenemos con nuestros vecinos del norte, hay una coincidencia que nos une a Estados Unidos y a México: ambos odiamos las temporadas de campañas políticas.


Por si no fuera poco el bombardeo de proselitismo que sufriremos en México a partir de ya, con la elección del Estado de México en puerta, ahora tendremos que fletarnos también la elección de Estados Unidos en 2012, que ya ha comenzado también. Les auguro que serán 18 meses abrumadores e insoportables y para muestra, un botón.


El pasado 10 de Mayo el presidente Barak Obama, en su primer visita a la frontera con México –en El Paso- instó a la mayoría Republicana a dar marcha adelante a la reforma migratoria, una de sus promesas de campaña que no ha podido cumplir. El presidente acusó y señaló a los Republicanos como el candado que tiene atorada la reforma y hasta bromeó que quizá los Republicanos quieran poner una trampa de cocodrilos de su lado del río. El objetivo de esta visita y de este mensaje: los votantes latinos.


No olvidemos que el 67% de los latinos en aquel país le dio su voto a Obama, y ahora están descontentos con el trabajo del presidente, pues no ha podido concretar sus promesas de empleo, seguridad, igualdad y “green card” para la minoría más importante en Estados Unidos. Les ha fallado.


Con esto dicho, Obama busca desesperadamente volver a cautivar a los latinos, echando la bolita de la responsabilidad de aprobar la reforma migratoria a una mayoría Republicana, que precisamente ganó las elecciones intermedias de 2010 bajo la bandera de cerrarse a la migración y regresar empleos a los americanos.


Aquí en México todos sabemos que cada que el presidente Calderón manda una iniciativa relevante, como la energética que acaba de relanzar por enésima vez, está haciendo un acto mediático para decirle a los votantes (de ahora en adelante y hasta Julio del 2012, por encima de ciudadanos, seremos votantes) que él ya mandó la iniciativa que cambiará las cosas para bien de la Nación, y que la responsabilidad de salvar a México y al Mundo está en la oposición, esto es, en el PRI.


Obama sabe que nunca de los nuncas pasará una reforma migratoria en año electoral, e igual que acá, todo lo importante estará detenido un año completo en el que la divisa serán los insultos, los dimes y diretes. Su maniobra política puede que resulte, pues él está buscando la simpatía del voto latino, no que se concrete una reforma que de antemano sabe que no se aprobará. Eso ya lo tratará de resolver si es reelecto.


Veremos en los próximos meses como el tono y las acusaciones entre Republicanos y Demócratas sube y veremos como hasta los gringos pierden la civilidad cuando se trata de campañas políticas.


No nos sorprenda que aquí en México la campañas se hayan vuelto campos de batalla de basura y mugre y no de propuestas. Al final de cuentas, acordémonos quién nos enseñó e impuso éste nuevo estilo de hacer campañas políticas negativas hace poco más de 10 años: el Tío Sam. Como conclusión les digo: si normalmente no creen lo que dicen los políticos, lo que escucharán en los siguientes meses requerirá una extraordinaria habilidad para leer entre líneas y saber jugar carambola de tres bandas. En las inminentes campañas política de aquí y del norte, nada de lo que escucharemos significará verdaderamente lo que nos dicen. De eso, les doy mi palabra.


pesquera@gmail.com

jueves, 5 de mayo de 2011

Bin Laden, Terrorismo y México

Durante mi tiempo en la Universidad de Columbia, tuve el privilegio de ser alumno del Teniente Coronel Reid Sawyer, Director del Centro de Combate al Terrorismo de la Academia Militar de West Point. La clase se llamaba “Terrorismo y Globalización”.


A raíz del reciente asesinato de Osama Bin Laden a manos de un grupo élite de las Fuerzas Armadas Estadounidenses, me di a la tarea de sacar las notas que tomé en ésa clase y me permití hojear una de las 4 carpetas (alrededor de 2,000 páginas en total) que conformaban las lecturas obligatorias para el semestre. No tuve que hojear mucho. Las lecturas de la primera sesión daban un panorama extraordinario, a manera de antecedente, de lo que es el terrorismo internacional en nuestros días.


En este breve artículo me permitiré presentar unos cuantos argumentos de algunos –muy pocos seguramente- de los más prominentes investigadores, estudiosos y autoridades del terrorismo a nivel mundial.


Audrey Kurth Cronin comienza diciendo que es muy difícil encontrar una definición única para explicar qué es el terrorismo, primero porque el término ha evolucionado a través del tiempo y segundo, porque la actividad asociada a éste está diseñada para ser subjetiva. Los especialistas en el tema del terrorismo han dedicado miles de páginas para encontrar una definición única a este fenómeno y todos han terminado por claudicar en el esfuerzo. El terrorismo, dice Kurth, es un asunto de percepción y por lo mismo, es visto de manera diferente por diferentes observadores.


Sin embargo, y a pesar de las múltiples definiciones que hay para explicar el término, sí hay conceptos fundamentales en los que la mayoría de los estudiosos están de acuerdo. Aquí les presento unos pocos. Primero, el terrorismo siempre ha tenido una naturaleza política e incluye la comisión de actos atroces para precipitar un cambio político. Segundo, el terrorismo es ejecutado por grupos, no por los poderes de un Estado. Esto no quiere decir que los países no utilicen técnicas terroristas, lo que pasa es que cuando son usadas por los gobiernos son llamadas opresión, uso de la fuerza del estado o terrorismo de estado. Aún cuando algún gobierno tenga la capacidad de aterrorizar, no puede ser llamado terrorista. Tercero, el terrorismo deliberadamente busca dañar a inocentes. Cuarto, el uso de la fuerza de los países está sujeto a normas y convenciones internacionales que pueden ser aplicadas o al menos consultadas, los terroristas no reconocen ninguna ley o norma y al contrario, para maximizar el efecto psicológico de sus actos, sus actividades tienen el sello de ser deliberados e impredecibles.


Según Martha Crenshaw, la región con uno de los déficits más importantes en desarrollo humano –el mundo árabe- es también el corazón de una de las zonas de terrorismo religioso más amenazadoras para el planeta. David Rapoport apunta que el terrorismo moderno es también el producto de cambios en la distribución de poder internacional en todas sus formas: política, militar, económica, ideológica y cultural.


Para concluir esta nota, regreso a Kurth, que nos da un par de ideas sobre el terrorismo internacional que pueden ser aplicadas a México. Dice Kurth que la frustración de los pueblos musulmanes y árabes, encuentra en el terrorismo una respuesta racional, especialmente cuando no existe una alternativa viable de progreso de parte de sus gobiernos.


Dice Kurt que el terrorismo es un fenómeno complejo y debe ser atacado con acciones militares de corto plazo y un análisis profundo, sofisticado y bien informado a largo plazo, y lo que hemos visto, es más de lo militar y menos de lo analítico. Para terminar con el terrorismo se debe contemplar el uso de un amplio grupo de gente y especialistas dedicados a la inteligencia y una expansión de los instrumentos no militares, como desarrollo económico y servicios.


En mi opinión, muchos de los argumentos y puntos de vista que abordan estos expertos, explica el crecimiento del narco en México y el fracaso de la estrategia contra ellos. La mayoría de la gente que se une al narco lo hace por falta de oportunidades para llevar un modo honesto de vida. Por otra parte, los 4 años y medio de balazos que el Gobierno ha usado para combatirlos es todo, menos “corto plazo”. Tanto el Ejecutivo como el Legislativo han fallado en generar oportunidades de desarrollo para evitar que la gente se una al crimen organizado y en preparar a gente apta y capaz para desarrollar una estrategia sofisticada y bien planeada para el mediano y largo plazo.


pesquera@gmail.com

viernes, 29 de abril de 2011

La Mediocridad de las Reformas Posibles

Todo a media luz. Así vivimos en México, melancólicos como la mayoría de los tangos. Todo a medias, no acabamos nada. El ejemplo más indicativo de esta mediocridad nacional (aparte de los deportes, desde luego) es el Poder Legislativo. La única constante desde la llegada de la famosa pluralidad legislativa en 1997, es la mediocridad: todo hecho mal, a medias y a la carrera.


A estas alturas ya hemos visto de todo. Una reforma energética que proponía el PRI y que vetó el PAN. Luego la misma iniciativa presentada por el PAN, vetada por el PRI. Al final no se aprobó ninguna de las iniciativas como venían escritas y se aprobó un híbrido que no sirve para nada, pero fue, como le dicen, “la mejor reforma posible”. Y eso ha sucedido con todas las reformas, la laboral, la fiscal, la política, la de seguridad, y la que se nos ocurra. Hemos visto como reformas importantísimas para el país son escritas con cuidado y pulcritud por expertos sectoriales, para después llegar al Legislativo en donde serán leídas y discutidas por legisladores ignorantes y negligentes que las descuartizarán, editarán y aprobarán o rechazarán según les ordenen los líderes de sus partidos, no el interés de la Nación.


Y como aquí en México, no conocemos lo mejor de nada, porque “la mediocridad de lo posible” ha sido la divisa, como pueblo hemos aceptado vivir en un país que avanza al paso que las vendettas políticas de nuestros legisladores y sus partidos lo permiten.


Ahora que estamos terminando el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, vemos el mismo patrón de los últimos 15 años: todos los legisladores aprobando leyes al vapor tratando de justificar su inútil existencia. Aparte, todos los temas importantes, los que realmente tienen impacto en la vida de la Nación, son manejados en el Legislativo por unos 50 ó 60 Diputados y por unos 30 Senadores. El resto de los Legisladores, ya hemos visto, están tonteando con los iPads que les hemos pagado los contribuyentes con nuestros impuestos. Ahora hay que esperar a que salgan a justificarse diciendo que las fotos que los delatan “están sacadas de contexto”.


La política hecha por la partidocracia está llegando a sus límites y muy posiblemente a su fin. Los partidos en México se han conducido como el Secretario de Estado, John Foster Dulles, se refirió a su país diciendo que “Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses”. Creo que con las recientes alianzas entre PRD y PAN y las divisiones entre Senadores y Diputados Priístas, esta muy claro que en México los partidos no tienen principios, ni amigos ni valores, sólo tienen intereses.


Con el hartazgo generalizado de la población y el desgaste de la fórmula de hacer política exclusivamente mediante partidos, la famosa reforma política que permitiría la reelección de nuestros legisladores podría ser el inicio de un cambio radical en el balance de poder en el Legislativo. Los flamantes Diputados y Senadores que tendrían la opción de reelegirse en base a los resultados que entreguen a la ciudadanía –no a los cacicazgos de sus partidos- podrían comenzar a enterarse por primera vez de las necesidades de sus distritos y de qué reformas convienen y cuáles no a su gente.


Tal vez comenzaríamos a recibir alguna visita, ahora inimaginable, de nuestros Diputados y Senadores para alguna reunión tipo asamblea abierta (como los famosos “town hall meetings” que hacen los congresistas y senadores gringos con la gente de sus distritos) para intercambiar ideas y para que nos expliquen por qué si o por qué no apoyaron tal o cual iniciativa.


Queda ver si al final la reforma se aprueba. Yo tengo mis dudas. Los partidos tienen una franquicia invaluable, que es el monopolio legal sobre el acceso a la política y a todos sus puestos por la vía institucional. También manejan un montón de dinero que tú y yo les damos para que jueguen a la política y conduzcan los destinos del país. Sin incentivos reales para dejar voluntariamente esta millonaria e influyente franquicia, no veo que los partidos suelten los jugosos privilegios de que gozan para dejar que Juan Pérez se postule sin ellos y que piense por sí mismo y por su gente. Veremos en las siguientes semanas, en un periodo extraordinario de sesiones del Congreso, si se aprueba la reforma política íntegra, o nos salen con otra mafufada que llamarán “la mejor reforma posible”.


pesquera@gmail.com

lunes, 18 de abril de 2011

Cómo ganar la Paz: Aprendiendo a comer sopa con un cuchillo, lecciones para México


T.E. Lawrence es mejor conocido por la interpretación que Peter O’Toole hizo de su persona en la película Lawrence de Arabia, sin embargo, poca gente conoce el trabajo de Lawrence y menos lo relaciona como uno de los primeros escritores, estudiosos y practicantes de la guerra limitada y conflictos de baja intensidad del siglo XX. Cuando en una ocasión se le preguntó a T.E. Lawrence sobre cómo derrocar a una guerrilla de insurgencia, él contestó que el proceso era similar a intentar comer sopa con un cuchillo: lento y desastroso.


Los ejemplos más estudiados de guerrillas de insurgencia y urbana, son el caso del conflicto entre árabes y turcos a principios del siglo pasado (en la que participó T.E. Lawrence), el de las fuerzas de Mao contra el poderoso Chiang Kai-shek, el del FNL de Argelia contra el Estado Francés, el de las fuerzas independentistas de Malaya (ahora Singapur) contra Gran Bretaña y el que libraron el Vietcong y actualmente pelean los talibanes en Afganistán y las tribus religiosas de Irak contra las fuerzas de Estados Unidos. Todos los anteriores son ejemplos de conflictos asimétricos, en los que un gran ejército se ve forzado a combatir a un enemigo menor en tamaño y recursos, pero no en eficacia.


Todos los estudios y bibliografía sobre los conflictos anteriores arrojan un común denominador: las guerrillas han ganado o van ganando. En el libro “Fiasco, la Aventura Militar de Estados Unidos en Irak” , Thomas Rick recuerda una anécdota sobre la firma de la paz en Vietnam en la que un altanero oficial del ejército americano le dice a un general del Vietcong “ustedes nunca nos pudieron vencer en el terreno de batalla” a lo que contestó el general vietnamita “eso tal vez sea cierto, pero también es irrelevante”.


La abrumadora evidencia empírica de cómo han perdido los grandes ejércitos contra grupos insurgentes, llevó en 2003 a un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a replantearse las estrategias utilizadas para combatirlos. La conclusión fue, palabras más, palabras menos, que los grandes ejércitos, sujetos a una idiosincrasia militar rígida, tienen poca flexibilidad y capacidad de adaptación y aprendizaje para enfrentar retos nuevos. En castellano esto quiere decir que el ejército estadounidense no ha entendido que en la actualidad, y aún con las amenazas de Corea del Norte, Irán y algún otro bravucón, Estados Unidos muy probablemente no se verá comprometido en el futuro en una guerra contra otro estado-nación, sino contra grupos terroristas, de guerrilla e insurgencia a lo largo y ancho del planeta y necesita aprender a combatirlos.


Uno de los líderes de este grupo de militares es el Teniente Coronel Isaiah Wilson III, miembro activo de la Armada de Estados Unidos y profesor de la Academia Militar de West Point y de la Universidad de Columbia, quien alertó en 2004 de los claros riesgos de “perder” las guerras en Irak y Afganistán por falta de planeación operacional, esto es, por falta de planes sobre cómo terminar la guerra contra los grupos tribales que quedarían sueltos después de derrotar a los talibanes y a Saddam.


Wilson habla de la incapacidad de los grandes ejércitos y en especial del de Estados Unidos, no para ganar guerras, sino para ganar la paz. Este grupo de militares lucha por cambiar las estrategias y tácticas militares actuales, por un nuevo enfoque que ellos llaman “la nueva guerra holística”, esto es, ver y pelear la guerra como un elemento complejo y total de 360 grados y no simplemente como la parte del enfrentamiento bélico en el que Estados Unidos invariablemente gana de manera abrumadora, pero que no garantiza estabilidad y paz al final de la acción militar.


En México tenemos un híbrido de narco-insurgencia, que presenta diferencias fundamentales a las guerrillas de insurgencia citadas al principio de este escrito siendo las más importantes que el crimen organizado no busca derrocar al gobierno -aunque sí ha conseguido tomar posiciones de gobierno en decenas de municipios y estados del país- y su motivo es puramente económico. Otra diferencia es que la asimetría del conflicto favorece al enemigo y no a las policías y Fuerzas Armadas del país. El crimen organizado cuenta con más dinero y armas sofisticadas que nuestros policías y soldados y definitivamente han puesto en entredicho el monopolio que el Estado Mexicano debería tener sobre el uso de la fuerza en el país.


La manera en que estamos librando esta batalla hace pensar que nuestros generales, empezando por el Primer Comandante de las Fuerzas Armadas, no han aprendido de ejércitos mucho más poderosos que el mexicano como el norteamericano, el británico y el francés, que han perdido las guerras de insurgencia –o conflictos de “baja intensidad”- que han peleado en los últimos 50 años.


Un nuevo enfoque de guerra holística para combatir al crimen organizado en México tendría que agregar al elemento bélico una reestructura de raíz de nuestro sistema judicial, penitenciario, de la formación de nuestras policías, de educación, desarrollo económico y combate al consumo de narcóticos en el país. Necesitamos ver la guerra como un todo. Esta estrategia de combate no se puede planear solamente desde Lomas de Sotelo. Corresponde a las Cámaras sentar las bases para que al mismo tiempo que aventamos y recibimos balas, se fortalezca la estructura del Estado Mexicano y se comience a cargar la balanza de nuestro lado y no del de los criminales.


Si no entendemos el conflicto de esta manera y no aprendemos de las experiencias –malas por cierto- de ejércitos con tradiciones e historial bélico superiores al nuestro, estamos condenados a seguir luchando esta guerra por décadas tal vez, sin estar ganando terreno significativo al enemigo. Estamos, literalmente, aprendiendo a comer sopa con un cuchillo.


*El título de este escrito es también el del libro “Learning How To Eat Soup With a Knife” de John Nagl y lo utilicé por considerarlo de extraordinaria aplicación para el tema que abordé.

jueves, 7 de abril de 2011

Violencia y Deshonra

El miércoles 6 de Abril se realizaron múltiples marchas a lo largo y ancho del país pidiendo un alto a la violencia en México. Las demostraciones de indignación por lo que ocurre en todo el territorio nacional son muestra, una vez más, del hartazgo de la población por la clara incapacidad de nuestros líderes para poner orden en un país que corre como caballo desbocado hacia un precipicio. Uno de los factores que más ha agraviado a la sociedad, es la manera en la que se han tratado a los difuntos de esta lucha-guerra-combate o como se le quiera llamar, contra el crimen organizado.


Los casos y expedientes de miles de muertos –ya no se sabe si son 30, 35 ó 40 mil- que aparecen diariamente en las calles, caminos, carreteras y puentes de nuestro país, están destinados a ser desechados por las autoridades que no tienen capacidad para investigar, perseguir y sancionar a quienes han cometido estos miles de homicidios. Cuando los muertos son producto del fuego entre autoridades y delincuentes se puede concluir, sin investigación alguna, que las personas que enfrentaron con armas de fuego a la policía o al Ejército eran delincuentes. Pero quienes no cayeron en combate directo con la autoridad, sino que fueron producto de ejecuciones aisladas, corren otro destino.


Cada que aparece un muerto con una cartulina clavada, las autoridades en automático encasillan el caso en alguna variante de ajuste de cuentas entre el crímen organizado y sistemáticamente desechan la investigación. El resultado de esta clasificación “de oficio” en la que los muertos que aparecen con una manta o cartulina son relacionados con el crímen organizado, tiene múltiples efectos, todos negativos para la administración de Justicia y para la sociedad. Analicemos dos.


Primero, cuando el Estado renuncia a iniciar investigaciones por estos homicidios, que de oficio le tocaría, está creando una jurisprudencia ilegal al sentenciar de la misma manera todos los casos de homicidios en los que los cuerpos aparecen con una cartulina . Al mostrar incapacidad, negligencia o ambas en la clarificación de estos delitos, el Estado está dando incentivos a que se cometan homicidios no necesariamente relacionados al crimen organizado y que por sus características, las autoridades declararán como casos cerrados o resueltos al tener el sello de la delincuencia organizada. Bajo esta lógica, podría haber homicidios pasionales, por diferencias personales, por diferencias en negocios y por múltiples motivos que, al incluir una manta o cartulina clavada en la escena del crímen, automáticamente serán catalogados como ajustes entre narcos y listo, al siguiente caso. Esto es tan ridículo como que se desechara la investigación de violaciones, por ejemplo, porque todas incluyen violencia sexual.


El segundo aspecto que quiero analizar en esta ocasión, es el daño que se causa a las víctimas y a las familias de personas que no eran parte del crimen organizado y que han aparecido sin vida con estas consignas. Si un marido celoso asesina a su esposa, la arroja a la carretera y le pone una manta con consignas del narco, la víctima y su familia cargarán con el estigma de que la difunta era una delincuente. Y como suele suceder en este país, cae en el agraviado la responsabilidad de descargar pruebas de inocencia, ante un sistema Judicial que asume culpabilidad de facto en todos nosotros. Algunos pocos han podido limpiar su nombre, como el caso de los estudiantes del Tec, pero bajo las condiciones actuales es, más que probable, un hecho que han fallecido centenas o miles de personas inocentes en deshonra y sin posibilidad alguna de que su memoria sea reivindicada.


Aunado a las marchas pidiendo el cese de la violencia, debería erigirse un monumento a la memoria de quienes han fallecido injustamente y en deshonra en esta coyuntura que, aunque no le guste llamarle así al Presidente Calderón, es una guerra.



pesquera@gmail.com