jueves, 25 de agosto de 2011

Torreón: todo bien, no por planeación, sino por suerte.


Los recientes eventos de violencia cerca del estadio del Santos Laguna ponen de manifiesto, nuevamente, la falta de planeación que caracteriza a los eventos masivos en México.


He escuchado comentarios en la radio y he leído notas en la prensa de “expertos” que dicen que, a pesar del caos que reinaba, se actuó bien. Nada más falso. Lo que evitó muertes –no sólo por impacto de bala, sino por aplastamiento- no fue producto de una buena y orquestada planeación por parte de las autoridades y de los directivos del estadio. Fue el resultado de la buena suerte.


En primer lugar no existe, que yo sepa, un estudio detallado de amenazas, vulnerabilidades y consecuencias en ningún estadio de nuestro país. Tampoco tienen un documento hecho a la medida de cada estadio llamado “los primeros 20 minutos”, que se vuelve la biblia en situaciones como la que se vivió el sábado pasado.


Los primeros 20 minutos de una crisis son cruciales, pues de ellos depende controlar la crisis o que crezca y se salga de control. Los expertos en la materia consideran más importante en esos minutos cruciales identificar y controlar la amenaza o fuente de peligro, que rescatar vidas. Este argumento de entrada nos puede parecer ilógico, pues el discurso de autoridades a todo nivel y de los cuerpos de emergencias nos dicen que el principal objetivo en crisis de violencia es salvar vidas. Sin embargo, cuando hay un equipo bien entrenado y bien preparado para resolver crisis de la naturaleza del sábado 20 de Agosto en Torreón, la lógica es primero identificar y eliminar la amenaza, pues potencialmente podría costar más vidas el no anularla. Para ello se requieren expertos que sepan qué decir a la gente y en qué momento preciso, y cuerpos de seguridad que tengan protocolos claros de qué hacer en cada minuto de la crisis.


Si hubiesen existido protocolos claros y un sistema de comunicación eficaz, no se le hubiera permitido a las masas que ocuparan la cancha, en donde aparentemente se sentían más seguros. Ante la amenaza de disparos que no se sabía de dónde provenían, la decisión de brincar a la cancha hacía más vulnerables a quienes lo hicieron. La gente que se quedó en su lugar cubriéndose en el piso estaba más segura ante la amenaza de un posible francotirador, que quienes brincaron al pasto.


La clave para que los protocolos de seguridad en eventos masivos funcionen, es una y muy sencilla: coordinación inter-agencias. Tienen que haber muchas reuniones previas y muchos ensayos entre los cuerpos de Bomberos, Cruz Roja, Policías, Protección Civil, Tránsito, cuerpos de seguridad privados y la administración del inmueble, entre otras. En estas reuniones se define una cadena de mando vertical y todos obedecen a una solo voz.


El reto en México es que en una sociedad en la que no estamos acostumbrados a trabajar en equipo, podamos poner de acuerdo a jefes, directores y ejecutivos de diferentes instituciones, empresas y organizaciones, en qué es lo que se debe hacer ante una crisis en la que hay multitudes y balazos. Al día de hoy ni el Presidente Municipal de Torreón, ni Gobernación, ni la Federación Mexicana de Fútbol han dado explicaciones claras de qué pasó. Todo mundo se lava las manos. Ahora, como resultado de la coyuntura, parece que todo mundo quiere hacer algo sobre la seguridad de estadios y recintos de eventos masivos. Habrá qué ver cuánto tiempo dura el discurso, pues hasta ahora yo sólo he escuchado muchas palabras y muchos manotazos sobre las mesas, pero no he visto ningún compromiso.


pesquera@gmail.com

jueves, 14 de julio de 2011

Gran estrategia de seguridad: empecemos por lo micro


En México siempre ha habido un gran desconecte entre lo macro y lo micro. Por ejemplo, en años recientes las variables fundamentales de la economía marchan de manera ejemplar, y somos sin duda alguna, la envidia de medio continente Europeo. Sin embargo, la realidad micro es diferente, pues con 40 millones de pobres no podemos decir que los beneficios de la gran política macroeconómica de México se han visto reflejados en los bolsillos de los mexicanos.


Me parece que en el tema de seguridad estamos marchando en la misma dirección de la economía: hacia la búsqueda de una estrategia macro con la creación del Mando Único que daría números alegres, pero con grandes distorsiones y fallas en lo micro; permítanme explicarme. La estrategia de tener a las Fuerzas Armadas y a la Policía Federal patrullando vastas extensiones del territorio nacional, responde al fracaso de la parte micro del espectro de seguridad, pues un gran número de los 2,500 municipios del país son incapaces de imponer el orden y controlar sus territorios. En parte, el fracaso radica en la debilidad de la estructura legal de los municipios, y para demostrarlo ahí está Monterrey, que aunque es un municipio grande y rico, es frágil y vulnerable al mismo tiempo, pues no cuenta con los pilares legales, y en consecuencia económicos y operativos, para hacer más eficaz el combate al crimen.


Me remito a citar un solo ejemplo –de entre decenas que hay- de las limitaciones legales que atan de manos a los municipios para combatir al crimen. La inmensa mayoría de las policías municipales del país tienen, entre muchas otras, dos funciones primordiales: la preventiva y la reactiva. Preventiva porque sus planes y programas están encaminados a ser un disuasivo del delito. La sola presencia de un cuerpo de policía bien armado y equipado, haciendo rondines en su territorio, frena la comisión de muchos delitos menores. La disminución de esos delitos, evita que quienes los cometen suban un peldaño en la escalera de la criminalidad, perpetrando delitos mayores. Es reactiva también, porque cuando se ha cometido o se está cometiendo un delito, las policías municipales tienen facultades para ir tras los delincuentes o intervenir en medio de la comisión del delito. Pero si la parte reactiva falla, esto es, no se atrapa a los delincuentes inmediatamente después del delito o durante éste, la policía municipal se tiene que hacer a un lado a esperar que las victimas hagan una denuncia al Ministerio Público, para que se le asigne la investigación a la policía ministerial.


Al carecer las policías municipales de facultades investigativas, incluida la contratación de informantes, se genera un vacío enorme en su habilidad y capacidad para atacar al crimen y para dar seguimiento a casos que ellos mismos podrían resolver. La policía de Nueva York, por citar un ejemplo, tiene en cada una de sus comandancias a agentes cuya responsabilidad es, aparte de las tareas de todo policía, investigar casos de su jurisdicción, conocer a la gente que vive en su sector y ganarse la confianza de los vecinos. Ésos agentes tienen facultades para contratar al dueño de una cafetería o bar, o al vendedor de periódicos de una esquina, para que les informen qué está pasando en el barrio. Ésa información es inteligencia, más específicamente “humint” (human intelligence por sus siglas en inglés) que es la recolección de información por medio del contacto personal de los agentes con sus fuentes.


Lo más cercano a un informante en México es lo que se conoce como “madrina”. Sobra decir que al no existir la figura legal del informante o de la madrina, sus actividades y los pagos que reciben son ilegales, pues provienen de recursos fuera del presupuesto.


En mi opinión, la estructura fundamental de seguridad de los municipios no se va a ver fortalecida por la llegada de la macro estrategia de la Policía o Mando Único. Sin duda sería un paliativo para la coyuntura de extrema violencia que viven algunos municipios del país, sobretodo los más pequeños, que piden a gritos que alguien –quien sea- vaya a rescatarlos de la barbarie que viven.


La gran revolución a la seguridad en México se dará cuando se dote de instrumentos legales a los municipios que, entre otras herramientas, les den facultades investigativas limitadas a sus corporaciones y que les permitan profesionalizar a sus policías. Significaría un avance sólido, desde abajo hacia arriba, de lo micro a lo macro.


Los recursos del Subsidio para la Seguridad Pública Municipal (Subsemun) y del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) han colaborado a la mejora y equipamiento de algunas corporaciones policiacas del país. Pero el poder del dinero en este tema tiene sus limitaciones, pues si ambos programas logran con éxito capacitar, equipar y construir mejores instalaciones para las tareas de seguridad pública, pero no se les dota de nuevas facultades legales para su operación, nuestras policías municipales seguirán cojeando de un pie.


La “gran estrategia” nacional de combate al crimen tendría que partir no de una Policía Única (macro), sino del fortalecimiento de las policías municipales y de una reforma al sistema judicial que dé transparencia a la impartición de justicia en México. Sería comenzar por los cimientos, para después construir encima de ellos, con las particularidades que cada municipio tiene, pues aunque el Mando Único lo manejarían los gobiernos estatales (otro asunto que habría que analizar con cuidado), está claro que lo que necesita San Felipe, no es lo mismo que necesita Silao, ni lo que necesita Moroleón, y así en todos los estados. Aquí no hay “one size fits all” (una talla le queda a todos) y cada municipio necesita recursos y herramientas diferentes para combatir al crimen.


pesquera@gmail.com

viernes, 1 de julio de 2011

Europa paga sus pecados

Éstas últimas semanas hemos estado muy cerca de vivir de nuevo otro “cataclismo financiero” mundial, ahora de origen europeo, sin que nadie, aparentemente, se haya dado cuenta de la gravedad del asunto. En este artículo me propongo exponer algunas circunstancias que a mi juicio, llevaron a algunos países europeos a la catástrofe financiera que hoy viven.


La debacle económica y social que están viviendo al menos media docena de países europeos, incluidos Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia y Francia, es el resultado de graves faltas que han cometido sus políticos, avalados por el voto que les dieron sus pueblos, que exigen cada día más de todo sin tener con qué pagarlo: más empleos, mejores sueldos, menos años de trabajo y sistemas de salud y de pensiones ricos.


Como antecedente al argumento central de éste artículo, quisiera poner a su consideración un par de ideas. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba devastada y el Plan Marshall, cargado de dólares de Estados Unidos, ayudó a que el continente se pusiera en pie de nuevo. La población Europea necesitaba no sólo levantarse, sino que necesitaba borrar de su memoria el trauma de las dos guerras que habían mermado no sólo la economía, sino el ánimo y el espíritu de sus personas. Comenzaron desde cero y pudieron compensar el sufrimiento de casi cuarenta años de guerras, creando una sociedad de bienestar: trabajo, educación y salud para todos.


Fue así como en Europa floreció una clase media y trabajadora de primera, en la que los obreros y empleados, podían aspirar a una vida digna. Les había llegado el momento de estar bien. Sin embargo, éste deseo de que las clases trabajadoras alcanzaran el máximo bienestar, fue de la mano con una clase sindicalista voraz, que logró triunfos laborales impensables e incosteables en nuestros días.


El máximo logro que alcanzó la generación de la post-guerra europea fue muy sencillo: vivir bien, trabajar más o menos y ganar mucho… ¡se lo merecían! No es de sorprendernos, pues, que los nietos de aquella generación de la Segunda Guerra, que son los jóvenes de hoy, quieran aspirar a lo mismo, a buenos trabajos, a sueldos dignos y a muchas vacaciones, y ahora con un plus que no había hace 60 años: Europa se ha integrado. La integración fue una promesa que se cumplió parcialmente y para unos pocos. Un día hace no mucho, la alegría de la clase media y trabajadora europea llegó a su fin, pues los tiempos son otros y los cambios rebasaron el paso al que Europa, envejecida textualmente, caminaba.


Además de una diversidad de eventos exógenos a su área que frenó el crecimiento de Europa en años recientes, hubo un factor determinante y limitante al esfuerzo por integrarse totalmente como Unión Europea y que sus “padres fundadores” desestimaron completamente: la diversidad de culturas, idiomas y etnias. En estos días, los franceses se sienten más franceses que antes de la integración, los españoles, son más ibéricos ahora que antes y así sucesivamente, y esto, sin mencionar la gran exacerbación de los nacionalismos y regionalismos locales en cada país y el rechazo a la inmigración de donde quiera que venga, así sean rubios de Europa del Este.


Europa se empecinó e hizo un monumental esfuerzo por tratar de crear equilibrio en el mundo unipolar que quedó después de la caída del Muro de Berlín. Y el capricho le salió muy caro a los europeos, porque para ecualizar de manera acelerada a todos sus miembros, los países ricos tuvieron que aportar cantidades ingentes de dinero, que los países menos desarrollados recibieron en calidad de “subsidios comunitarios”. Y ya sabemos qué pasa con la gente que recibe subsidios: pierde incentivos para volverse productiva. Es como si el rico de la cuadra quisiera que la calle se viera bonita y manda a arreglar las fachadas de todos sus vecinos, sin importar que unos no sean tan trabajadores y que otros no tengan talento. Pero sobre todas las cosas, se ignoró si los vecinos beneficiarios de esta reconstrucción cosmética, estaban preparados para renovar por dentro y en sus cimientos cada una de las casa de la cuadra.


El resultado fue mixto, unos hicieron bien la tarea, pero otros no. Sin duda todos subieron significativamente sus niveles de vida y bienestar en un plazo muy corto de tiempo, pero ahora la pregunta es cómo mantener el mismo nivel de los últimos años, y ahí es donde las cosas se complican. Gran parte de ese “milagroso” crecimiento que vimos en muchos países ahora en debacle, se dio por un endeudamiento excesivo para mantener un nivel de desarrollo que ellos mismos no estaban generando mediante impuestos, exportaciones y otras fuentes de ingresos. Es como una familia que tiene ingresos por 50 mil, pero gasta 100 mil al mes, cargando la diferencia a sus tarjetas de crédito. Llegará un momento en el que la tarjeta llegará a su límite de crédito, y en el que ningún otro banco les quiera dar una nueva y forzosamente entrarán en mora y se irán al buró de crédito. Ahí están ahora mismo los griegos, los portugueses, irlandeses y a la vuelta de la esquina, los españoles.


Y ahora el problema es también social, pues hay millones de jóvenes muy bien educados que no tienen opciones de trabajo y realización personal, y para ellos la integración europea es sólo un juego de palabras que no se ve reflejado en sus bolsillos y en sus posibilidades de tener, como sus padres y abuelos, un trabajo digno que pague bien y que les dé dos meses de vacaciones al año.


No quito mérito a las grandes contribuciones que Europa ha hecho a la humanidad, comenzando por la creación del Mundo Occidental, tal y como lo conocemos. Pero ahora hemos llegado a un punto en el que ésas contribuciones y logros del pasado no pueden seguir pagándoles dividendos.


La lección que debemos aprender los países que hemos perdido empleos –millones de empleos- a manos de trabajadores asiáticos es muy sencilla: si quieres ganar diez veces más que los asiáticos, tienes que generar diez veces el valor que producen ellos. Si no lo haces, los capitales se seguirán yendo a los lugares que maximicen su utilidad y no a los lugares que tengan las iglesias más bonitas, los museos más interesantes y el pasado histórico más rico del mundo. El gran pecado de los europeos, de los americanos -y en parte el nuestro también- es que por viejas glorias, agravios o por simple historia, creemos merecer un mundo de primera sin trabajar y sin sudar. Y ahora aunque queramos arremangarnos la camisa y ponernos a trabajar, todo el trabajo se ha ido a otros lugares. Esos días de jornadas de 8 horas, largas vacaciones y sueldos de suizos, señoras y señores, están en el pasado.


pesquera@gmail.com

jueves, 23 de junio de 2011

El Estado de México no define el 2012

En múltiples tertulias me he encontrado con gente con la que he hablado -y discutido también- sobre la relevancia de las elecciones del Estado de México para la elección general de 2012. Me dicen con certeza que el partido que gane la elección de éste verano en el EdoMex, ganará la silla presidencial en 2012.


El argumento en sí, es inverosímil, pues no hay evidencia suficiente que sustente ésta tendencia de que quién gane el EdoMex ganará la presidencia. Claro, durante la hegemonía del PRI en la Presidencia de la República, ésta máxima siempre se cumplió, pues ganaba el PRI en ambas elecciones. Pero en 1999 ganó Montiel y en 2000 Fox, y en 2005 ganó Peña Nieto y en 2006 Calderón. Si seguimos las tendencias recientes, el PRI perdería la presidencia en 2012. No niego el hecho fundamental de que el PRI lidera las encuestas para ganar la presidencia, pero de aquí al 1 de Julio de 2012, queda mucho camino por recorrer. Acordémonos cómo a estas alturas de 2005 AMLO se auto-declaraba “invencible” y Calderón no era nadie en las encuestas.


Lo que sí es un hecho que se puede documentar es la gran tradición priísta mexiquense que, por convencimiento o ignorancia, garantiza que ponga a quien ponga la oposición la gente votará por el PRI. Como lo demostró un reportaje de Efekto TV, muchas de las personas que van a los mítines de Eruviel no saben a qué van, no saben quién es Eruviel y sólo saben que el día de la elección hay que votar por el cuadrito tricolor. Es como lo que pasa en Guanajuato con el PAN, la gente no analiza, no estudia, no razona su voto, simplemente votan azul y se acabó. Valdría la pena saber qué pasaría no sólo en el EdoMex, sino a nivel nacional, si en lugar de logotipos de los partidos con los nombres de los candidatos en letras microscópicas, se pusieran solo los nombres de los candidatos en un tamaño normal, pero bueno, ése es otro asunto.


Si acaso, la elección en el Estado de México es un termómetro de cómo están los ánimos políticos y de que tan exacerbado está el ambiente entre los tres partidos grandes, pero no es de ninguna manera definitorio para la contienda del año entrante.


Creo que ahora, más que nunca, sería atrevido darle la presidencia al PRI sólo basándonos en encuestas, pues a pesar de la gran popularidad de Peña Nieto, hay muchas facturas que cobrar y que pagar dentro del tricolor, y en una de esas Beltrones nos da la sorpresa. Después de su proceso interno, le llegará al PRI la hora de medirse contra los candidatos de izquierda que vendrán con ánimos renovados y contra el del PAN, que aunque de momento no pinten y gocen de la peor popularidad en años, tendrán detrás a una máquina de tamaño descomunal que se llama Gobierno de la República, que tiene la chequera llena, la caja de herramientas bien surtida y mecánicos para arreglar –o descomponer, como quieran verlo- de todo.


Como he dicho en otras colaboraciones, en éstas épocas de campañas negativas podemos esperar de todo. Dicen que en el negocio de la política para tener el pico largo, hay que tener la cola corta y de los pre-candidatos apuntados hasta hoy todos tienen cola que pisarles y si no, expertos equipos de campañas políticas hurgarán en lo más íntimo y profundo de sus vidas públicas y privadas y encontrarán alguna vulnerabilidad explotable en los medios para un público ávido de escándalos. Así que a menos que una tragedia ocurra, al día de hoy sólo hay una certeza y ésa es que Eruviel será gobernador. Sobre el 2012 hay que esperar con paciencia –y morbo para algunos- a ver quién aguanta más golpes, insultos y calumnias, para después poder erigirse como Presidente de México. Así son las democracias modernas, ¿esperaban otra cosa?


pesquera@gmail.com

jueves, 9 de junio de 2011

Fines y medios cuestionables, pero efectivos


Las recientes aprehensiones de figuras de alto impacto como Hank Rhon, Salazar Mendiguchía y las que se vienen contra Ulises Ruiz y algunos otros ex gobernantes y ex funcionarios que tengan cola que les pisen -o la pura sospecha- confirma la puesta en marcha de una guerra sucia motivada por las elecciones en el Estado de México y por las Federales de 2012.


No estoy defendiendo a los recién arraigados ni tengo en mis plegarias a los que van a agarrar. Lo que sí critico es los tiempos en los que se dan éstas detenciones y el objeto que persiguen éstos arrestos.


Veamos a Hank. Desde hace décadas, por lo menos dos, autoridades estatales y federales han tenido suficientes indicios para poder comenzar una investigación o auditorías que podrían haber inculpado a Jorge Hank Rhon de asociación delictuosa y/o crimen organizado. Dice el dicho que si el animal camina como pato y grazna como pato, es un pato. Jorge Hank Rhon es uno de esos hampones a los que no sólo no se les tocaba, sino que pasaban en algunos círculos como gente respetable. No se nos olvide que su dinero es producto de la inmensa fortuna que su padre, Carlos Hank González, se robó como mandadero y prestanombres de cabecera de al menos cuatro Presidentes de México. Ningún apellido en México, ni el de los Alemán en Veracruz, es tan simbólico de la época dorada de los políticos millonarios como lo son los Hank.


Hay una premisa fundamental que les había funcionado relativamente bien a los políticos ladrones: en éste país nunca se les llamará a cuentas ni les caerá una auditoría a estos rateros, a menos que su cabeza tenga algún valor político. Entonces, mientras nadie hiciera olas y no patearan el pesebre, este grupo de rateros VIP vivía a gusto.


Sin embargo, la llegada de las campañas políticas modernas, cimentadas en campañas negativas y la llegada de nuevas tecnologías de comunicación masiva en manos de todos, permite que algunos de éstos delincuentes sean “llamados a la justicia” con el fin de cobrar viejas facturas y desprestigiar al partido al que supuestamente están ligados éstos personajes.


En este contexto, el Poder Ejecutivo Federal cuenta con herramientas a su disposición que nadie más tiene. Peña Nieto podrá ser muy popular entre la gente, pero su poder es limitado. Ha podido meter la mano en varios comicios estatales fuera del EdoMex, así como lo ha hecho un puñado de gobernadores más, pero su influencia no tiene efectos más allá de los linderos de su estado, o del dinero que pueda aportar a campañas de candidatos afines.


La Presidencia de la República tiene en sus manos el poder de la información (Cisen, PGR, Gobernación, Siedo, Sedena, entre otras) y de la ejecución con cualquiera de los ya mencionados. Al más puro y duro estilo del priísmo de los 60’s y 70’s, el Ejecutivo actual podría acabar con la vida –real y figurativamente- de quien se le pegue la gana. Ahora que si la víctima es tan grotesca y vulgar como Hank Rhon, o el boquete al erario fue tan grande como el que aparentemente dejó Salazar Mendiguchía, el camino para entambarlos y hacer alarde mediático electorero se convierte en un día de campo para los operadores de éstos “actos de justicia”.


Hay que considerar también que al final del día, no hay político de vuelo alto que no se haya creado algún enemigo en su carrera y tampoco existe “el crimen perfecto”, así que siempre habrá alguien que quiera perjudicarlos, y siempre habrá algún rastro que seguir que los inculpe. Para agarrar a alguno de estos pillos, lo único que queda por hacer es encontrar el momento en el que la rentabilidad electoral se maximice para quien la orquesta. Motivos, tecnicismos y hasta chanchullos sobrarán para completar la obra.


Como les digo, los medios utilizados y los fines últimos de éstas recientes aprehensiones son tan cuestionables como la inocencia misma de las víctimas. Parece que para que veamos tras las rejas a los políticos rateros hace falta que le pisen los callos a alguien importante y que se acerque la temporada de elecciones. Vaya manera de “hacer justicia” en nuestro país.


Lo que es un hecho es que de manera muy directa se está mandando un mensaje a aquellos políticos y funcionarios que después de su tiempo en la administración pública tienen un estilo de vida que sus sueldos no podrían haber pagado. Amigo político: cuando veas las barbas de tu colega cortar…


pesquera@gmail.com

jueves, 19 de mayo de 2011

Aficionado al fútbol: alguien no te quiere

En México la gran mayoría de la gente, si no practica el fútbol, por lo menos lo sigue. Hasta los más apáticos al deporte sucumben en tiempos de Copa del Mundo, finales de “La Champions” o de la Liguilla de los Torneos Mexicanos.

Con los millones de practicantes y aficionados que hay en México, extraña que aquí el deporte siga estancado o, peor aún, dando pasos firmes hacia atrás. Permítanme explicarme. El fútbol amateur, ése que se practica en escuelas, en las calles, en torneos de los barrios, y en todo entorno en el que no haya un peso de por medio, sigue floreciendo, incluso, el fútbol femenino es uno de los deportes de mayor crecimiento en escuelas y universidades en todo el país.


Pero cuando hablamos de fútbol profesional, el espíritu deportivo comienza a olvidarse y se abre la puerta al negocio, al lucro, al “bisne”, y es ahí donde vamos como los cangrejos. En México la “industria del fútbol” es manejada por los dueños de los equipos, de las televisoras y por un puñado de patrocinadores de peso pesado, que en su conjunto dirigen a una empresa (eso es lo que es) que se llama Federación Mexicana de Fútbol. Incluso, el Estado Mexicano no tiene poder sobre la Selección Mexicana, pues subrogó o concesionó el derecho de operarla a la FMF.


La “Federación” está formada por un grupo de gente que cuando están todos reunidos, perfectamente cabrían en una sala de juntas mediana y la misión es ganar dinero –mucho dinero- a como dé lugar. Ahí se deciden los destinos del deporte nacional (ofrezco de antemano una disculpa a los charros, pero por abrumadora mayoría, el fut es el deporte nacional). Un simple ejemplo del hambre que tienen por los billetes, es que la Selección Mexicana juegue más en Estados Unidos, en donde cobran en dólares la taquilla, que en México en donde sólo el Azteca les resulta jugoso.


Voy a dejar de lado la larga historia de fracasos deportivos que nos ha traído la FMF en su historia de gestión del equipo nacional y de clubes. Si acaso, aquella selección sub-no-sé-qué, que le ganó a Brasil la final del mundial de ésa categoría menor en Perú en 2006, ha sido una de las pocas glorias del fútbol Mexicano. También algún trofeo de algún club en algún torneo bananero. Lo demás ha sido “ya merito” o lo de siempre. Entonces, dejando la parte deportiva de lado, que evidentemente es la que menos importa a la FMF, quiero analizar la parte del negocio, que es la que sí entiendo y que voy a cuestionar.


Los dueños de los clubes de Primera División en México tratan al aficionado como una mercancía, como un objeto. Incluso, los clubes perdedores reciben patrocinios y gente en sus partidos que les deberían permitir por lo menos tener estadios decentes. El problema es que si ponen butacas en todo el estadio, como en el nuevo estadio de las Chivas (bravo Vergara), se reduce el número de personas que pueden amontonar en una tribuna y tendrían que cobrar más caros los boletos y ”la pobre gente no podría entrar a ver los partido en vivo”. Pamplinas.


Si el aficionado es el cliente, ¿por qué tratarlo como basura? Yo he tenido la oportunidad de estar en juegos de la Liga Española, de la Liga Inglesa y hasta de la liga gringa, la MLS, y después de pasar por un estricto control de seguridad, un edecán me lleva a mi asiento numerado o en su defecto, puedo llegar solo a mi asiento y por lo menos sé que no tendré que pelear con alguien por mi lugar. De los baños ni qué decir. Aquí no se invierte en baños buenos por que los dueños de los clubes asumen que somos unos animales que no sabemos usar un mingitorio adecuadamente (y que creen que no van mujeres a los estadios) y además piensan que el día que el equipo dé un disgusto a la afición, seguro lo destruirán. Entiendo que los clubes europeos valgan más que los mexicanos, pero ¿valen más los aficionados europeos que los mexicanos? Estos señores no entienden un principio fundamental de todo negocio: trata bien a tu cliente y te dará a ganar más y te traerá más clientes.


Pero fuera del disgusto que me provocan los dueños de los clubes por su manera de tratarnos, hay un área en la que no sólo podría culparlos de negligencia, sino de dolo. El no instalar equipos de seguridad adecuados, esto es, video vigilancia, accesos y salidas amplias, arcos detectores de metales, detectores de metales manuales, estudios de vulnerabilidades y riesgos, y lo que le llaman en inglés “crowd control analysis”, además de personal suficiente y capacitado para manejar multitudes, hace a los dueños de los equipos de Primera División en México a los empresarios que peor tratan a sus clientes y que además ponen en riesgo sus vidas. Otras ramas del sector espectáculos en México se manejan con mucha más pulcritud, diligencia y profesionalismo que el Fútbol de Primera División. Imagínense que cada que entraran a Cinépolis o a un concierto en el Auditorio Nacional peligraran sus vidas. Y bueno, de la 1ª y de Segunda división ya ni hablamos…


Los recientes eventos violentos en los estadios de León, Irapuato, Morelia y la invasión a la cancha del estadio de las Chivas por un par de sujetos, confirma lo que aquí escribo: los empresarios del futbol mexicano están muy ocupados contando billetes, pero ninguno está pensando en tu confort y menos en tu seguridad cuando vas a un estadio. Hasta que no caiga el primer muertito como en Inglaterra, Alemania o Sudamérica veremos a clubes y autoridades reglamentando lo que ya pinta para ser una tragedia en muy poco tiempo. Dejar de vender alcohol en los estadios de México como en Europa, reduciría también la posibilidad de esta catástrofe en formación. Habrá que ver la cara de los de la Corona y Cervecería cuando estén leyendo este escrito. Así como exigimos resultados a las directivas de los equipos, exijamos seguridad e instalaciones de clubes de primera, nosotros somos los clientes. Mientras tanto les digo a todos los buenos aficionados que cada quince días abarrotan los estadios: la mega ruleta rusa ya está girando.


pesquera@gmail.com

Agárrense: México y EUA en campañas

De todas las diferencias que tenemos con nuestros vecinos del norte, hay una coincidencia que nos une a Estados Unidos y a México: ambos odiamos las temporadas de campañas políticas.


Por si no fuera poco el bombardeo de proselitismo que sufriremos en México a partir de ya, con la elección del Estado de México en puerta, ahora tendremos que fletarnos también la elección de Estados Unidos en 2012, que ya ha comenzado también. Les auguro que serán 18 meses abrumadores e insoportables y para muestra, un botón.


El pasado 10 de Mayo el presidente Barak Obama, en su primer visita a la frontera con México –en El Paso- instó a la mayoría Republicana a dar marcha adelante a la reforma migratoria, una de sus promesas de campaña que no ha podido cumplir. El presidente acusó y señaló a los Republicanos como el candado que tiene atorada la reforma y hasta bromeó que quizá los Republicanos quieran poner una trampa de cocodrilos de su lado del río. El objetivo de esta visita y de este mensaje: los votantes latinos.


No olvidemos que el 67% de los latinos en aquel país le dio su voto a Obama, y ahora están descontentos con el trabajo del presidente, pues no ha podido concretar sus promesas de empleo, seguridad, igualdad y “green card” para la minoría más importante en Estados Unidos. Les ha fallado.


Con esto dicho, Obama busca desesperadamente volver a cautivar a los latinos, echando la bolita de la responsabilidad de aprobar la reforma migratoria a una mayoría Republicana, que precisamente ganó las elecciones intermedias de 2010 bajo la bandera de cerrarse a la migración y regresar empleos a los americanos.


Aquí en México todos sabemos que cada que el presidente Calderón manda una iniciativa relevante, como la energética que acaba de relanzar por enésima vez, está haciendo un acto mediático para decirle a los votantes (de ahora en adelante y hasta Julio del 2012, por encima de ciudadanos, seremos votantes) que él ya mandó la iniciativa que cambiará las cosas para bien de la Nación, y que la responsabilidad de salvar a México y al Mundo está en la oposición, esto es, en el PRI.


Obama sabe que nunca de los nuncas pasará una reforma migratoria en año electoral, e igual que acá, todo lo importante estará detenido un año completo en el que la divisa serán los insultos, los dimes y diretes. Su maniobra política puede que resulte, pues él está buscando la simpatía del voto latino, no que se concrete una reforma que de antemano sabe que no se aprobará. Eso ya lo tratará de resolver si es reelecto.


Veremos en los próximos meses como el tono y las acusaciones entre Republicanos y Demócratas sube y veremos como hasta los gringos pierden la civilidad cuando se trata de campañas políticas.


No nos sorprenda que aquí en México la campañas se hayan vuelto campos de batalla de basura y mugre y no de propuestas. Al final de cuentas, acordémonos quién nos enseñó e impuso éste nuevo estilo de hacer campañas políticas negativas hace poco más de 10 años: el Tío Sam. Como conclusión les digo: si normalmente no creen lo que dicen los políticos, lo que escucharán en los siguientes meses requerirá una extraordinaria habilidad para leer entre líneas y saber jugar carambola de tres bandas. En las inminentes campañas política de aquí y del norte, nada de lo que escucharemos significará verdaderamente lo que nos dicen. De eso, les doy mi palabra.


pesquera@gmail.com