domingo, 22 de septiembre de 2013
Reforma Hacendaria Municipalista
domingo, 21 de abril de 2013
Despidos de Policías: la Emergencia Económica en Puerta
martes, 3 de abril de 2012
Leña del árbol caído
Aún está caliente el tema de la salida de Juan Manuel Oliva del Gobierno de Guanajuato, para irse a “coordinar” las estructuras electorales del PAN para la campaña de Josefina Vázquez Mota.
Lo que estamos viendo era de esperarse: los que ya venían afilando los cuchillos desde hace varios años, finalmente los han desenvainado. Y muchos de quienes no decían ni pío frente a los presumibles chanchullos de Oliva, hoy están extrañamente echados pa’ delante, señalando un enriquecimiento inexplicable que no se atrevieron a señalar hace unas semanas.
Más allá del escándalo a ocho columnas que estamos presenciando en Guanajuato, el tema de presuntos malos manejos por parte de Oliva durante su administración tiene implicaciones importantes para Josefina y para las campañas en el estado. Si el tema llega a crecer y se sube a esferas nacionales, aunque no sea de la misma dimensión que el escándalo de Moreira, Oliva se convertirá en un lastre para el PAN. Una de las preguntas obligadas es cuánto costará y hasta cuándo está dispuesto el PAN a mantener a Oliva en una posición clave de la campaña, a pesar de los constantes y crecientes bombardeos que saldrán desde Guanajuato, buscando desprestigiar, con pruebas o sin ellas, a uno de los capitanes de la estrategia blanquiazul.
En la campaña federal, Josefina y su equipo –si es que tiene uno- no podrán mantener a un liderazgo tan oneroso en términos políticos, sobretodo en una campaña tan corta, con muy poco margen de maniobra para corregir desatinos, que para la desgracia panista, han abundado en estos pocos días de campaña.
En Guanajuato veremos si la salida de Oliva deja huérfanos a sus protegidos, o si tuvo el cuidado de dejar amarres y recursos que independientemente de su presencia en el estado, puedan beneficiar a sus candidatos. Veremos también cómo el mal arranque de la campaña nacional del PAN, aunado a los escándalos locales que sin duda irán en crescendo, pondrán a prueba el temple, la moral y la casta de los candidatos panistas que están en medio de múltiples batallas en varios frentes.
Llega para el PAN un momento clave en su historia. No se han dado cuenta que quienes estamos fuera de él, vemos que las vendettas al interior del partido y el confort que les da el poder, se han convertido en sus peores enemigos. Y pensar que hace tan sólo doce años, ellos representaban esperanza, oportunidad y cambio. Ahora llegan a los comicios cuestionados sobre su honorabilidad, decencia y capacidad. El 1º. de Julio será el día en el que se confirmará si el pueblo les refrenda su confianza, y parece que el viento que sopla en estos momentos, no está de su lado. En tres meses de campañas no se cambia una imagen que se ha construido –o demolido- en doce años en la Presidencia de la República y en más de cuatro lustros gobernando Guanajuato. El veredicto lo daremos los ciudadanos en el primer caluroso domingo de Julio.
pesquera@gmail.com
jueves, 2 de febrero de 2012
En León, estar formado en la fila ya no basta
Durante décadas hubo una especie de regla no escrita entre los aspirantes a la Presidencia Municipal de León: fórmate en la fila, disciplínate y te llegará tu hora.
Así fue como todos nuestros alcaldes modernos llegaron a ocupar el puesto. Carlos Medina dejó el asiento un año a Facundo Castro, y de ahí en adelante todos se formaron: Eliseo Martínez, Luis Quirós, Jorge Carlos Obregón, Luis Ernesto Ayala, Ricardo Alaniz, Vicente Gerrero y Ricardo Sheffield. Todos ellos, o por lo menos desde Luis Ernesto, manifestaron interés de ser alcalde una administración antes de haber llegado al puesto.
Si ésta lógica prevaleciera, tocaría turno a Miguel Salim de ser alcalde. De hecho, no es raro hablar con gente de buen entendimiento que diga que es turno de Miguel, pues se formó, perdió y “ya le toca”.
Resulta difícil explicar a quienes tienen esa creencia, que las cosas han cambiado, y en la mente de muchos leoneses prevalece la idea de que el que se formó, sigue en línea directa para el puesto.
Parte de la explicación de por qué el sistema ya no funciona así, viene de los triunfos electorales del PAN el la última década. Así como se dice que el PRI tuvo un punto de inflexión con la llegada de Echeverría al poder, y que a partir de ahí todo fue declive para el tricolor, la llegada del PAN a la Silla Presidencial en el 2000, marcó un hito en la historia de Acción Nacional, no sólo hacia afuera de la agrupación política, sino hacia adentro del mismo partido.
El primer gran cambio fue dejar de ser oposición. Y me dirán algunos que en León el PAN no ha sido oposición por más de 20 años, y tienen razón. Pero hasta antes del 2000 la disciplina y discurso del grupo seguían siendo de oposición, con León y el Estado de Guanajuato como islas en un mar dominado por el PRI. Así pues, ante las aspiraciones individuales, la mayoría de los precandidatos se disciplinaba y pocos se salían del redil.
El ascenso del PAN al poder cambió la mentalidad simi-perdedora y abnegada (propia de toda oposición) de los militantes de AN, y les hizo pensar por primera vez que las cosas sí se podían hacer: las derrotas eran cosa del pasado.
En este contexto, ávidos de cobrar la factura de ser oposición por décadas, comenzaron a surgir miles de panistas que conformaron múltiples y diversas corrientes dentro del partido -cuyo análisis resulta ocioso para éste escrito- que sentían que legítimamente podían llegar a algún puesto de elección o en el peor de los casos, a algún nombramiento: ya eran de los ganadores. Sin embargo, el desgaste natural de gobernar y el desprestigio de algunas de sus figuras en los últimos años, han hecho que diferentes grupos del PAN se vayan por la libre en el afán de desmarcarse de quienes no favorecen a sus intereses.
Así pues, en el León de 2012, no basta con formarse y levantar la mano para ser alcalde y decir “ya me toca”. Ahora hay que pertenecer a una de las múltiples cofradías del partido y desde ahí, trabajar durísimo hacia adentro para ganar una candidatura que bajo ninguna circunstancia, está garantizada por haberse formado hace 3 ó 6 años.
A medida que el PAN acumula años en el poder –y que la gente tiende a culpar de sus carencias y problemas a quien gobierna en ese momento- los resultados de cada elección se acortan con el PRI, lo que hacer pensar a los aspirantes panistas a la alcaldía que quizá para la siguiente, ya no les toque ganar “por default”. De esta manera, la lucha interna por la candidatura del PAN a la alcaldía de León es un verdadero campo de batalla hacia adentro del partido, pues para el 2015 y en adelante, si las leyes electorales permanecen como están (sin reelección de alcaldes y sin candidaturas ciudadanas) quién sabe qué vaya a pasar.
El ejercicio de éste próximo domingo confirmará que la candidatura a la alcaldía de León se gana voto a voto, hablando, negociando y convenciendo a cada uno de los miembros del partido. Posiblemente veremos la última elección en la que la gente le vote ciegamente al PAN, así que también veremos como “la fila”, es cosa del pasado.
pesquera@gmail.com
La peor forma de gobierno…
Posiblemente sea la democracia. No lo dije yo, lo dijo Winston Churchill en su discurso en el Parlamento Británico en Noviembre de 1947. Lo cito textual: “muchas formas de gobierno han sido probadas y serán probadas en este mundo de pecado e infortunio. Nadie pretende que la democracia sea perfecta u omnisciente. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las demás formas que han sido probadas en otros tiempos”.
Así es como el gran marinero, estadista y Premio Nobel de Literatura definía los inconvenientes de las democracias. Y nada es más cierto. En México hemos sido testigos de que la democracia no es la panacea, y la decepción tiene fundamento, pues hoy no somos ese país justo que nos prometía un régimen democrático. Hay muchos indicadores de la era de la democracia en los que no sólo no hemos mejorado, sino que hemos retrocedido decididamente. El más evidente y lamentable es el número de pobres que sigue creciendo, a pesar de los incrementos multimillonarios de los presupuestos federales y estatales de cada año fiscal.
Hay quienes dicen que nuestra democracia cojea. Yo digo nuestra democracia está en silla de ruedas, con ambas piernas liciadas. Y cada una de las piernas que tenemos dañadas representa una de las vertientes en las que la democracia tendría que tenernos de pie, vigorosos y moviéndonos hacia delante.
La pierna derecha es la democracia en su más pura expresión: el sufragio. Que la gente vaya a votar y que su voto cuente para el candidato y partido de su elección es la premisa de toda democracia. Sin embargo, aunque los votos en México sí se cuentan, el sistema electoral -y la institución que lo sustenta- están en coma. Recordemos que el IFE surge como uno de los primeros triunfos de la sociedad civil mexicana que, después de décadas de fraudes electorales y simulaciones, logró la creación de un instituto electoral que vigilara que cada voto fuera efectivamente contado. El sistema, sobra decirlo, fue diseñado en base a la desconfianza. Se crearon mecanismos únicos en el mundo para cuidar al que cuida, y para cuidar a éste último, de posibles chanchuyos electorales.
El resultado es que hoy tenemos un IFE que no sólo cuida que los votos se cuenten bien, sino que regula las normas del juego electoral, a través de un consejo que está formado por los partidos políticos y por consejeros “ciudadanos” aprobados por esos mismos partidos. Con los partidos ejerciéndo su músculo todos los días frente a los consejeros ciudadanos, el IFE tiene de libre e independiente lo que la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) tiene de democrática.
Prueba de la gangrena de ésa pierna derecha es el actual estado de las pre-campañas para la elección general de Julio de éste año. Hoy tenemos una Ley Electoral que nadie entiende y que en su afán de abarcar y contener todo, se ha convertido en un pulpo cuyos ocho tentáculos tocan mucho, pero no controlan nada.
La otra pierna liciada de nuestra democracia es la debilidad de las instituciones, que en un régimen plenamente democrático y sólido tendrían que haberse ya consolidado, o por lo menos haber avanzado en el proceso. Daron Acemoglu, economista del MIT, dice que las sociedades con buenas instituciones fomentan la inversión en capital humano y tecnología con lo cual, se alcanza la prosperidad económica. Las instituciones buenas, según Acemoglu, tienen tres características: procuran la aplicación de leyes que protejan los derechos de propiedad de la sociedad, para incentivar que participen en la economía; imponen restricciones a las acciones de las élites, políticos y otros grupos de influencia para que el terreno no esté disparejo a su favor y, finalmente, brindan algún grado de igualdad de oportunidades para todos los segmentos de la población. Claramente, la mayoría de las instituciones en México no funcionan así. Igual que Acemoglu, Dani Rodrik, de Harvard y Arvind Subramanian del Instituto de Economía Internacional Peterson, dicen que el rol de las instituciones en la protección de la propiedad y el estado de derecho es la clave para la prosperidad de los países.
Si nuestra democracia no recibe una terapia intensiva desde hoy, se agravarán dos situaciones –delicadas en mi opinión- que están sucediendo ya. Primero, la sociedad se está hartando de ver que en cada elección sus votos son una simulación, con la cual se premia y sube a nivel de “burguesía política” a un puñado de gente que al ser electa, no sirve al pueblo y a sus intereses, sino a sí mismos y a sus partidos. Segundo, la debilidad de nuestras instituciones –plagadas de incompetencia y de corrupción- podría generar una crisis de gobernabilidad, al no ser aptas para brindarnos seguridad en lo mínimo a nuestras personas, patrimonio y negocios.
Las señoras y señores dirigentes de los partidos políticos y nuestros legisladores -que son los auténticos dueños del balón, de la cancha y del árbitro- necesitan entender que está en sus manos resolver urgentemente el delicado asunto de la terapia democrática que necesita México. Necesitan abrir espacios políticos a una sociedad que ya reclama que sus gobernantes y quienes dirigen sus instituciones no sean por obligación hijos de sus partidos políticos. Si estos cambios estructurales no se dan pronto, la sociedad comenzará a circular por vías no institucionales –como ya lo hacen miles de mexicanos- y se consolidará la idea de que la democracia no sirve para nada y que en efecto, es la peor forma de gobierno.
pesquera@gmail.com
jueves, 12 de enero de 2012
AN: ¡escoge a Josefina YA!
(Publicado originalmente en Milenio el 6 de Enero de 2012)
El 7 de Diciembre publiqué un artículo titulado “El PAN y el tiempo perdido” en el que hablaba sobre la incapacidad/imposibilidad del PAN para elegir a su candidato(a) a la Presidencia a tiempo, como lo habían hecho ya el PRD y el PRI a esas fechas. Finalizaba mi artículo diciendo “Veremos en éste frío mes de Diciembre si Acción Nacional se decide a elegir a su candidato(a) o si sigue tirando el tiempo, que se les está yendo al caño como agua por las manos”. Pues hoy, un mes después de aquel escrito vemos que AN no puede ponerse de acuerdo, y sigue tirando el tiempo al caño.
Dice Gustavo Madero que los otros partidos, específicamente el PRI, definen a sus candidatos de manera autoritaria y que la tradición de AN es democrática y que seguirán apegados a ella. Esto significa que por defender sus valores democráticos, el PAN está regalando 2 meses de ventaja de campaña (precampaña, perdón, no vaya a ser que el IFE y los partidos vengan a demandarme) a sus adversarios y no tendrán candidata (si, con “A” al final) hasta el 5 de febrero.
¿Por qué le cuesta tanto a AN hacer una acto de pragmatismo político y dejar la simulación “democrática” que los está llevando inexorablemente a la pérdida de la Presidencia? Creel es un muerto político desde hace más de seis años. Cordero es lo que llaman los gringos un “dead ticket”, o un candidato sin futuro, el Chicharito ganaría más votos que él en la misma boleta. La única que tiene posibilidades de medirse ante Peña Nieto es Josefina Vázquez Mota. ¿Por qué no dejarse de teatritos de amor a la democracia interna del partido -que cuando les conviene la usan y cuando no, se la pasan por el arco del triunfo- y nombran ya a Josefina?
Con los números de las encuestas en su contra, lo menos que podrían hacer Creel y Cordero sería renunciar a favor de Josefina, para ya tener candidata que salga a responderles a EPN y a AMLO en sus ya avanzadas precampañas. Pero no, la adulación de quienes les rodean, que les hacen pensar que sí pueden ganar, los mantienen en la contienda. Con esta falta de civilidad y de acuerdos, el PAN va montado en un caballo desbocado rumbo a un precipicio. Si Creel y Cordero hicieran un acto de pragmatismo político, podrían negociar mejores términos de capitulación para ellos mismos y para sus grupos, y darían una bocanada de oxígeno puro a su partido.
Uno de los grandes problemas que enfrenta Acción Nacional en estos días para nominar candidatos ganadores es que no hay un solo PAN, hay muchos, y el incentivo para elegir a sus gallos no es -por absurdo que parezca- quién es el candidato que podría obtener más votos en una elección Constitucional, sino quien esté mejor parado en el partido, sin importar si la gente le votará o no. Con esto, el PAN sacrifica lo que constituye la esencia de todo partido en el mundo, que es que el pueblo les vote.
El miércoles escribía Pablo César Carrillo que el Yunque ya no es uno, hay tres: el tradicional, el pragmático y el oportunista. Del otro lado del espectro panista están los “neopanistas”, los “doctrinarios”, y también los “pragmáticos no yunquistas”, más múltiples ramificaciones de todo ellos, lo que nos da al menos 6 grupos dentro del PAN –todos con cierto poder- jalando cada uno para su lado, convirtiéndolos en la caricatura que era el PRD con sus “tribus”, y que en AN podrían merecidamente ser llamadas cofradías.
Esta desunión ha llegado a tal grado en el PAN, que ya no hay muestras de lealtad por ningún lado. Sería razonable que un candidato a diputado, por ejemplo, apoyara a gente de su misma cofradía para los próximos comicios de Julio, pero no, la “tradición democrática del PAN” les da a éstos precandidatos la posibilidad de expresar su afecto por todas las variantes y corrientes ideológicas dentro de su partido al mismo tiempo. Los intereses son tan grandes y la deshonestidad tan común hoy en día, que el candidato X al Congreso Local apoya para alcalde de su pueblo a uno del Yunque oportunista, para gobernador a un Yunque tradicional, para senador a un Doctrinario Calderonista y para Presidente de la República al que amanezca mejor en las encuestas de Televisa esa misma mañana.
Recuerdo a algunos analistas que después de la elección de 2006 decían que Calderón no había ganado la Presidencia, que la había perdido López Obrador. Como se están acomodando las cosas en estos días, no veo un triunfo del PRI en Julio, sino una derrota del PAN producto de sus vendettas internas. El fuego amigo ya no es con balas de tinta, se están tirando a matar entre sí, y llegarán golpeados y heridos a la contienda del verano. Si no se deciden rápido por Josefina, su oportunidad de remontar al PRI se desvanecerá rápidamente y nos dejará con la impresión de que el peor enemigo de AN en éstos días, es el mismo AN.
pesquera@gmail.com
sábado, 31 de diciembre de 2011
2012: Riesgo y oportunidad
Ya llegó el esperado 2012. Para algunos representa un año lleno de oportunidades y para otros un año de grandes riesgos.
En el terreno internacional se ven más riesgos que oportunidades. El desequilibrio que Europa traerá a las finanzas públicas de todos los países desarrollados y semi-desarrollados seguirá siendo una constante. El liderazgo de Alemania y Francia, en un Continente unido en el papel y desunido en la práctica, será determinante para el futuro de la Unión Europea. El Reino Unido –sede de los Olímpicos de este año- actúa cada vez más como una isla, dibujando su propio futuro y abandonando a Europa a su suerte. Veremos si los políticos de Grecia, España, Irlanda, Portugal e Italia toman las impopulares medidas que necesitan sus países para poder volver a tener viabilidad en el futuro.
Veremos también nuevos acomodos en el balance de poder internacional. Habrá que ver cómo la llegada de Kim Jong Un al poder en Corea del Norte afecta la frágil estabilidad con Corea del Sur, y con Japón que cada día da muestras de no tolerar más las bravuconerías de su vecino. También veremos a China haciendo alarde de su creciente poderío militar en la zona de Asia y el Pacífico. Aunque todavía no tienen la capacidad de proyectar fuerza convencional a lo largo y ancho del planeta, su influencia en esa región del Mundo será cada día más importante.
En Medio Oriente veremos como siguen cayendo las fichas de domino que se pusieron en movimiento en Túnez el 18 de Diciembre de 2010, con la auto-inmolación de Mohamed Bouazizi, que dio inicio a la “Primavera Árabe”. También veremos si Egipto y Líbano pueden tener transiciones democráticas pacíficas o si la anarquía y la violencia seguirán reinando en sus calles. De especial importancia serán los próximos días en que veremos cómo termina la decisión de Irán de cerrar el estrecho de Hormuz –por donde atraviesa un quinto del petróleo del Mundo- si la Unión Europea y Estados Unidos imponen más sanciones económicas a Teherán. Sabemos que los gringos pasan por alto con facilidad abusos a los derechos humanos y atropellos de todo tipo en otros países, pero con lo que no se andan por las ramas es cuando se trata del suministro de petróleo a ellos y a sus aliados, así que no sería descabellado ver un incremento en el movimiento de naves de guerra americanas en esa región, y de un endurecimiento del discurso diplomático de los actores involucrados, incluyendo posiblemente algunas acciones militares de “show of force” de parte de los americanos.
Hablando de Estados Unidos, igual que nosotros, tendrá elecciones a Presidente y renovaciones en el congreso. Veremos como el discurso de los Republicanos se radicaliza en temas como la migración, el combate al terrorismo y seguridad interna. México será parte esencial del discurso de los Republicanos, que buscarán convencer a parte del electorado más duro y conservador de que es necesario proteger su frontera sur de la migración y de los cárteles mexicanos, reforzando a sus estados fronterizos con más personal militar, que incluso podría cruzar a éste lado de la frontera si fuese necesario. Acostumbrémonos a escuchar barbaridades como esta que estarán a la orden del día en Fox News, en el Wall Street Journal y en toda la prensa de la derecha hasta el primer martes de Noviembre de éste 2012, fecha de las elecciones en Estados Unidos
Y en México la premisa del riesgo se seguirá cumpliendo para todos los políticos de los tres colores y para “la chiquillada” también. Algunos han dejado puestos y nombramientos para ir a buscar alguna candidatura a su Congreso Local o al Federal, o para algún puesto de elección que les dé permanencia en ese bien pagado negocio que se llama política. Hay casos en los que el aspirante al puesto busca uno de menor jerarquía que el que hoy ostenta, con tal de no dejar la “administración pública”, que se vuelve el único lugar en México en donde la incompetencia puede llegar a ser bien remunerada.
Para todos los políticos, incluso para el bien parado Peña Nieto, el tiempo traerá consigo sorpresas que inexorablemente cambiarán el rumbo del país y el de ellos mismos. Recordemos que iniciando el 2006, López Obrador tenía una ventaja que parecía difícil de remontar, y de Enero a Julio de aquel año las cosas cambiaron no sólo para los candidatos y para sus partidos, sino para el país entero que hoy, a seis años de aquella elección, aún no ha logrado reconciliarse por completo.
Pero a pesar de lo atribulada de la agenda de éste año, creo que también hay oportunidades. En mi opinión ésta será una de las últimas elecciones –si no es que la última- dominadas completamente por la agenda de los grandes partidos PAN-PRI-PRD y de las dos grandes televisoras, Televisa y TV Azteca. Las redes sociales han abierto las puertas a que la sociedad civil exprese su malestar con el estado actual de las cosas, y han dado el poder al ciudadano de a pie de imponer temas y agenda. El desprestigio que adquirió Peña Nieto como frívolo e inculto no se lo hizo Televisa, se lo hizo Twitter, Facebook y millones de pícaros mexicanos que, ahora sí, tienen una voz que puede ser escuchada y que puede cambiar el rumbo de una elección federal.
Aunque en 2012 estará paralizada la agenda legislativa, pues lo electoral lo abarcará todo, se ve la luz al final del túnel para que pronto se apruebe la reforma electoral que abriría la puerta a candidaturas ciudadanas y a la reelección de algunos puestos, reforma que ya aprobó el Senado y que tiene paralizada la Cámara de Diputados. La siguiente Legislatura estará entre la espada y la pared, y tendrán que elegir entre conservar los privilegios y el poder que ahora tienen sus partidos, o dar a la ciudadanía espacios que hasta ahora ha reclamado de forma pacífica.
Sin duda el 2012 será determinante para el crecimiento de los movimientos de la sociedad civil en México, y podría ser el parteaguas que consolidará la hasta ahora incompleta –por no decir fallida- democracia mexicana. Ya veremos el 1º de Enero de 2013 qué perspectivas hay para el mundo y para los mexicanos…
pesquera@gmail.com
martes, 13 de diciembre de 2011
Ludopatía: ¿quién pagará la cuenta?
Sobre 1867, Fyodor Dostoyevsky escribió una novela corta titulada “El Jugador”. La novela autobiográfica de Dostoyevsky, quien era ludópata, narra la historia de Alexei Ivanovich, adicto al juego, y de Polina Alexandrovna, también adicta al juego y quien era la mujer a la que Alexei amaba sin ser correspondido. La novela tiene varias adaptaciones al cine, siendo la más importante “El Gran Pecador” con Gregory Peck y Ava Gardner del año 1949. Una de las conclusiones que arroja la novela sobre la adicción al juego, es una verdadera paradoja: el último y máximo placer del jugador no es ganar, sino seguir jugando.
Y parece que es una tontería, pero no lo es. El jugador adicto premia la continuidad del juego, sobre las ganancias que emanan de éste, esto es, prefiere seguir jugando ininterrumpidamente que ganar y pararse de la mesa. Frederic Skinner, publicó en 1938 su trabajo sobre el “condicionamiento operante o instrumental” que ha sido aplicado para explicar en parte la adicción al juego. Las adicciones tienen un componente de recompensa, esto es, el adicto busca una actividad o substancia que le genere placer o satisfacción. La ausencia de recompensas y/o sus efectos, generan vacíos que hacen que el adicto vuelva a buscar la actividad o substancia que da placer, generando un circulo vicioso. Así vemos que el adicto al peligro busca actividades que hagan que su cuerpo secrete adrenalina, el adicto a las drogas busca ese “high” que le dan los narcóticos, y lo mismo en otras adicciones.
El problema de quienes padecen las adicciones es que cuando terminan de recibir la recompensa deseada y su efecto se extingue, se comienza a generar el deseo por la siguiente recompensa. Cuando el adicto al tabaco apaga un cigarrillo, comienza el deseo por encender el siguiente, o cuando un adicto a la velocidad tiene un accidente, apenas está saliendo del hospital cuando ya pidió otra moto u otro coche deportivo.
En el juego pasa lo mismo, la recompensa no es ganar, sino la emoción e intriga de lo incierto del juego y de las inmensas probabilidades que trae cada evento, esto es, lo que va a pasar cuando se detenga la ruleta, cuando todos abran sus cartas, cuando el primer caballo llegue a la meta o cuando terminen de rodar los dados. Pero la gran amenaza de nuestros días no son los grandes y glamourosos juegos de naipes y dados, ni la ruleta ni los caballos, el enemigo se llama máquina tragamonedas.
Con las máquinas tragamonedas modernas, el apostador no necesita que el croupier gire la ruleta o reparta cartas, o que comience el juego de futbol o la pelea de box para apostar, pues el jugador mismo acciona la apuesta. De hecho, las máquinas tragamonedas modernas son tan rápidas, que el apostador puede hacer una jugada/apuesta cada 2 ó 3 segundos, que es el tiempo que le toma apretar el botón de nuevo una vez concluida la jugada anterior. Las máquinas tragamonedas modernas se están volviendo hoy el juego más adictivo de todos los que hay en el planeta.
Según la periodista Lesley Stahl, en Estados Unidos hay 850,000 máquinas tragamonedas, esto es, el doble de todos los cajeros automáticos de aquel país. Según Stahl, el pueblo americano gasta más dinero cada año en estas perversas maquinitas que en la suma de entradas al cine, a todos los juegos de la temporada de baseball y visitas a parques temáticos.
Con 38 estados en Estados Unidos que han aprobado la instalación de casinos y de máquinas tragamonedas, se ha abierto el debate sobre los costos y beneficios asociados a la operación de estas casas de juego a lo largo y ancho de aquel país. Los políticos buscan ingresos fiscales extraordinarios, que les eviten hacer más recortes a sus burocracias, escuelas y a programas de “beneficio social”. El caso más sonado en los últimos años fue el de Pensilvania, en el que el exgobernador Ed Rendell puso a legisladores de ambos partidos contra la pared diciendo que si no se autorizaba la entrada de casinos en el estado, se vería obligado a hacer despidos masivos de empleados del gobierno.
Rendell decía que el apostador empedernido igual iría a dejar su quincena a Atlantic City o a Delaware, y que lo único que buscaba esta medida era que el dinero de estos jugadores se quedara en su estado, en lugar de irlo a dejar a otro. La trivialización del gobernador y la polémica que generó éste asunto, más los problemas de ludopatía en aumento, costó la gubernatura a los demócratas, quienes entregaron el poder al republicano Tom Corbett el pasado 18 de Enero de este 2011.
Parte del problema es que el segmento más afectado por las máquinas tragamonedas es el de la clase media-baja, pues ellos no tienen dinero para sentarse en una mesa de Black-Jack que cuesta 20 dólares cada mano. En cambio, las máquinas tragamonedas les dan la oportunidad de hacer apuestas de un centavo, lo que hace atractivo el juego para el segmento de la población con el ingreso más bajo. La adictividad del juego, alimentada por el premio de una “dosis” cada 3 segundos que aprietan el botón, hace a esta parte de la población la más vulnerable para acabar con su sueldo, ahorros y patrimonio en unos pocos meses o años.
En España, por ejemplo, el 5% de la población padece ludopatía en algún nivel y el 31% de estos adictos son mujeres. Éste número podría ser mayor si consideramos a la gente que la padece y no lo sabe, o que no se le ha diagnosticado clínicamente aún. Sin embargo, en España existen mecanismos de rehabilitación y de disuasión del juego. Una familia puede ir con un juez y después de comprobar la adicción al juego del padre o de la madre, éste puede mandar una orden para que se niegue la entrada de la persona en cuestión a los casinos, que comparten una base de datos de ludópatas diagnosticados. Pensarán muchos que el ludópata no necesita un casino para apostar, y tienen razón, pero la cercanía y facilidad para entrar a estos lugares, son fuertes detonadores del mal para quienes padecen esta enfermedad. Ponerle cerca un casino a un apostador es, como diríamos vulgarmente, hacerle cosquillas al niño que ya es risueño.
En México también hay un auge de casinos que ofrecen máquinas tragamonedas como principal atracción. No hay día y hora que pasemos afuera de uno de estos tugurios en los que no se vea el estacionamiento a tope, con coches desde un Tsuru 93, hasta una Sienna 2012. Parece que el casino ha sido en México el gran ecualizador: es el lugar donde se sientan pobres y ricos a perder el tiempo y el dinero, pues créanme, pase lo que pase, en el corto y en el largo plazo, el casino ganará.
No hay a la fecha un número exacto de ludópatas en México. Algunas cifras no oficiales estiman que el 2% de la población la padece, pero lo que es cierto y evidente es que la cifra está creciendo. Carlos del Moral, director del Centro de Atención de Ludopatía y Crecimiento Integral, una ONG en México D.F., dice que por cada enfermo hay diez personas más afectadas directa o indirectamente por el juego. Con la apertura de más y más casinos, se está facilitando el acceso de muchos jugadores regulares a estas maquinitas, pero sobretodo, se está abriendo la oportunidad para que personas que nunca en su vida habían tocado una de ellas, lo hagan y caigan en esta terrible adicción.
El problema se comienza a percibir cuando la vecina –pues esto nunca pasa en la casa propia- gastó el dinero del súper en las maquinitas, olvidó a los niños hasta las 4 en la escuela por estar jugando o empeñó aquel anillito de la abuela que era tan preciado para la familia. Cuando éstos síntomas se comienzan a manifestar, tenemos a una vecina ludópata.
En la parte de tratamiento de éste mal, hay que decir que desde 1992 la Organización Mundial de la Salud reconoció a la ludopatía como una enfermedad, pero apenas en Octubre de éste 2011, el Senado de la República sugirió la creación de un Consejo Consultivo bajo la responsabilidad de la Secretaría de Salud para tratar la ludopatía. La Secretaría de Salud de Nuevo León recién conformó el “Comité de Atención a las Adicciones Naturales” en el que se planea dar atención a los adictos al juego. Sin embargo, no hay hoy en ninguna clínica del gobierno algún especialista para tratar adicciones al juego. Existe en el DF un “Jugadores Compulsivos Anónimos” y el mismo Centro de Atención de Ludopatía y Crecimiento Integral, que apoyan a quienes padecen esta enfermedad y a sus familias. Si buscamos en Google en cada una de nuestras ciudades centros de atención o apoyo a quienes padecen adicción al juego, salen como resultado páginas o ligas misteriosas que no parecen de fiar.
La conclusión es que se están abriendo más casinos que centros de tratamiento y rehabilitación de ludópatas. Si el gobierno da licencias y permisos para que se abran casinos a diestra y siniestra, debería estar obligado también a exigir un porcentaje de las ganancias –enormes por cierto- de estos tugurios para el tratamiento de las adicciones de quienes caen en las garras del juego. El cobro de este impuesto no sería nada nuevo. Es lo mismo que pasa con el tabaco: se le cobran impuestos excesivos al fumador para que el Estado pueda pagar los tratamientos de enfisema que posiblemente tendrá en el futuro.
Como agravante hay que decir que al no tener el estigma de las drogas, el juego no es mal visto por un gran segmento de la población, que no se entera que los casinos están ahí y les da lo mismo si abren uno más o no. Ahora resulta que el prestigiado Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), otorgó a Grupo Caliente –el de las apuestas deportivas- la distinción de Empresa Socialmente Responsable (ESR). Esto habla del desinterés e ignorancia que hay en la clase empresarial respecto al daño que hacen los casinos y centros de apuestas a sus comunidades. Si tuvieran un poco de dignidad y congruencia, empresas de la talla de Deloitte, Bimbo, BBVA-Bancomer, Wal-Mart, el Tec de Monterrey y otras prestigiadas firmas e instituciones que ostentan el título de ESR, deberían de quitar el distintivo de su imagen institucional como muestra de protesta por haber sido rebajadas al nivel de Grupo Caliente.
La realidad es que estamos apenas viendo el comienzo de lo que será un problema de magnitudes hasta hoy incalculables para el país, no sólo en términos de nuevos adictos al juego, sino de desintegración familiar y de todos los demás males asociados a los casinos como lavado de dinero, prostitución y extorsiones.
Si el gobierno permite la realización de una actividad económica, sea cual sea, está obligado también a regularla y fiscalizarla. La política de “laissez-faire” o dejar hacer libremente lo que el mercado quiera para que se auto-regule, no funciona en México -pues existe corrupción rampante a todos los niveles- y menos en una industria que es en sí un giro gris. Como sociedad veo difícil que podamos impedir que se sigan abriendo casinos, sobretodo porque detrás de ellos hay importantes grupos del poder y la política, como Televisa que tiene un montón de ellos (no sé si vean falta de congruencia entre la noble causa de su Teletón, y la existencia de sus casinos “Play City”) pero lo que sí podemos hacer es exigir a las autoridades y a nuestros legisladores que normen y regulen la actividad de estos giros, incluyendo el pago de la factura que nos mandarán para atender adictos al juego. Así como se grava a la empresas que contaminan, a quienes conducimos un coche y a quienes fuman, la cuenta de los tratamientos de ludopatía la deben y tienen que pagar los empresarios de los casinos.
pesquera@gmail.com
viernes, 9 de diciembre de 2011
Colombia y México, peras y manzanas
En años recientes ha habido un extraordinario furor en México, en especial por un grupo de empresarios y académicos, sobre el sorprendente y benéfico giro que el Alcalde Sergio Fajardo dio a su ciudad, Medellín, Colombia; y sobre cómo aquel país ha mejorado la seguridad en su territorio en los últimos 10 años. En ambos casos –política y seguridad- comparar a México con Colombia es incorrecto. Estamos comparando peras con manzanas.
Primero veamos la parte política, en la que Sergio Fajardo nos ha dejado a todos boquiabiertos en México. He tenido algunas discusiones con gente que busca que emulemos el modelo de Medellín en México, y yo les digo que simplemente aquí eso no se puede hacer. (Para quienes no estén familiarizados con el tema, les sugiero que vean en YouTube la conferencia que Fajardo dio en el Tec de Monterrey hace unos tres años, está muy interesante).
No tengo crítica alguna contra Fajardo, al contrario, lo admiro. Con lo que no estoy de acuerdo es con que él, como Giuliani, Felipe González y otros políticos, vengan a mostrarnos casos de éxito en sus respectivos países y ciudades, que simplemente aquí en México no podemos poner en marcha. Se les olvida la famosa frase de Phillip O’Neill quien dijo que “toda la política es local”, así que lo que funciona allá, no necesariamente funcionará acá. Muchos de estos políticos vienen, en cierta forma, a mostrarnos un deseado y atractivo objeto, al que no podemos acceder y que sólo podremos mirar a través del aparador.
El ejemplo de Fajardo es interesante. Hombre de extraordinaria inteligencia y sencillez, y matemático de carrera, decidió que la política es tan importante que no puede dejársele a los políticos, por lo que decidió ir por la candidatura a la alcaldía de Medellín como candidato ciudadano-independiente-, y la ganó.
Como alcalde, capitalizó la ventaja de haber ganado sin compromisos de campaña, que después hay que pagar con creces. Hizo escuelas, parques, bibliotecas y transformó la ciudad. En México escuchamos sus conferencias y todo mundo, no podemos más que desear ése mismo cambio y bienestar para nuestras ciudades, y lo primero que decimos es “hay que hacer aquí lo que hizo Fajardo en Medellín”. Las malas noticias son que aquí, eso no se puede hacer.
En México sobran Fajardos, gente inteligente, capaz y honesta. El problema es que no existen mecanismos legales para que nuestros Fajardos accedan al poder y transformen sus ciudades. Aquí, la gente buena que quiere cambiar las cosas a través de la política, tiene que entrar forzosamente por la vía de los partidos políticos, punto. Y cuando la gente buena entra en los partidos políticos, se hace, en el mejor de los casos, menos buena, pues para acceder al poder hay que pasar por sus telarañas, y todos los puestos de elección requieren montones de billetes para hacer campaña. Luego hay que hacer arreglos y compromisos con medio mundo, que inevitablemente limitan la capacidad de gestión y gobierno de quien llega a un puesto de elección popular.
Como lo he dicho decenas de veces, a este país no lo tiene postrado el crimen organizado, lo tiene secuestrado la partidocracia que se alimenta de corrupción y mediocridad. El día que los ciudadanos puedan acceder a puestos de elección popular sin la necesidad de vender su alma al diablo, esto es, a los partidos, comenzaremos a ver cómo las cosas cambian y cómo nosotros estaremos exportando también Fajardos al mundo, a que cuenten cómo hicimos cosas inimaginables aquí, aunque posiblemente no se puedan hacer igual allá.
Respecto a la seguridad, tampoco podemos compararnos con Colombia. Hay varios factores que nos diferencian de ellos. El primero es que Colombia recibe dos mil millones de dólares anuales de parte de los Estados Unidos para combatir al crimen y a las insurgencias, y han aceptado la colaboración militar e institucional de los gringos sin tapujos.
El apoyo de Estados Unidos a Colombia es abierto e incluye equipo, personal, entrenamiento y asistencia en diversos niveles de la seguridad nacional colombiana. En México no recibimos tal cantidad de dinero, y el apoyo que se nos da se maneja de manera clandestina. El celo de cuidar nuestra soberanía como la propia virtud de las garras de los gringos, limita el alcance de esa ayuda que, aparte, ya está aquí desde hace décadas, pero que funciona con muchísimas fallas y limitaciones por la clandestinidad que está obligada a guardar.
Por otra parte, la Policía Nacional de Colombia es una policía que está diseñada para contrarrestar amenazas que no tenemos en México. La Policía colombiana, aparte de enfrentar a los narcos igual que en México, enfrenta a grupos de guerrillas y paramilitares que tienen por objeto controlar al Estado colombiano. En México no ha habido, hasta hoy, una declaración de parte del crimen organizado en la que manifiesten que quieren tomar las riendas del país. Ellos simplemente quieren seguir haciendo su negocio ilícito sin que se les moleste.
También recordemos que la disminución de la violencia a principios de los años noventa fue el resultado de las vendettas entre los cárteles colombianos, principalmente el de Medellín y de Cali, aunados a un pacto tácito del gobierno con los criminales para parar la barbarie de coches bomba y atentados en plazas comerciales, cines y edificios de gobierno que tenían paralizado al país. La disminución de la violencia en Colombia también tuvo que ver con un giro en la estructura criminal de los cárteles: antes los colombianos –como productores- mandaban en el negocio. Ahora los jefes son los cárteles mexicanos que tienen la distribución y la producción ha perdido preponderancia, a la par de la llegada de nuevas drogas sintéticas más baratas que no se producen en Colombia.
Quedaría decir que al día de hoy, ni la Policía ni el Ejército colombianos tienen control pleno de todo su territorio, pues hay zonas en las que las guerrillas no les dejan entrar. En México es un hecho que hay zonas devastadas por la violencia del crimen, pero hasta ahora no hemos sabido de una zona, colonia, municipio, o montaña a la que el Ejército Mexicano haya querido entrar y no haya podido hacerlo.
Antes que compararnos, no sólo con Colombia, sino con otros países que vienen a traernos ejemplos exitosos de política, seguridad y negocios, tenemos que preguntarnos si nuestro marco legal, cultura y política nos permiten hacerlos y aplicarlos. Y si nos encanta compararnos para hacer “benchmarks”, pues subamos el estándar y comparémonos y aspiremos a ser como alguno de nuestros socios de la OCDE, en donde invariablemente somos el último lugar de todas las clasificaciones que miden algo bueno (en percepción de la corrupción y falta de transparencia siempre ganamos).
Parte de la solución para salir de este bache en el que estamos atascados, para que podamos liberar el potencial de nuestros Fajardos y mejorar la seguridad en nuestras colonias y ciudades, está en los partidos y en nuestros legisladores. Pidamos a Santa esta Navidad que nuestros partidos y sus diputados y senadores legislen para que los ciudadanos puedan acceder a candidaturas independientes. Lamentablemente, la viabilidad en el corto plazo de ése escenario es sólo una fantasía… como el mismo Santa. Así que a los admiradores de Fajardo –incluido su servidor- les digo: qué padre, pero aquí eso no se puede hacer.
pesquera@gmail.com
miércoles, 7 de diciembre de 2011
El PAN y el tiempo perdido
Estoy casi seguro que he tocado este asunto en alguna columna anterior, por lo que ahora trataré de poner el tema en el contexto actual.
Los expertos en campañas políticas tienen claros tres conceptos clave para el éxito de un candidato en la contienda interna de un partido, así como para las elecciones generales. Éstos tres conceptos son las funciones, las tareas y los recursos de la campaña.
Las funciones principales son investigación, que lleva a la obtención de información, que nos permite dibujar una estrategia para elaborar un mensaje y con esto, atraer votantes. Otras funciones son la planeación estratégica, preparación, organización y ejecución de los planes de campaña.
Las principales tareas son tres: encuentra a tu audiencia y dirige tu mensaje a ella. Con esto lograrás cautivarlos y persuadirlos, para finalmente “sacarlos a votar” el día de la elección.
La parte de los recursos es la que confunde más a los políticos inexpertos y que un buen “campaign manager” nunca debe perder de vista. Los cuatro recursos con los que cuenta un candidato son tiempo, dinero, gente y tecnología. Aunque es innegable el valor de los 4, el tiempo es el recurso más preciado, pues es la única variable fija y finita, ya que el día de la elección está marcado en el calendario. Siempre podremos conseguir más dinero, contratar más gente y voluntarios, o adquirir herramientas tecnológicas de avanzada para comunicarnos con los votantes, pero nunca podremos comprar un día, una semana o un mes más de prórroga para la elección.
Bajo ésta óptica, el tiempo se vuelve el recurso más valioso de la campaña, pues es el único del que no podemos conseguir más.
Con los tres grandes partidos enfilándose ya a la elección general de 2012, podemos ver que el PRD y el PRI han entendido que no hay minuto que perder en esta batalla.
El PAN por su parte sabe que el reloj está caminando, pero confía en que su calidad de “incumbent” o “el que ostenta el poder”, con todos los recursos que ello implica, terminará por balancear el camino aventajado por los partidos que ya han definido a su candidato a la Presidencia.
Lo que el PAN no ha calculado con cuidado, es la aparición de un mal que Daniel Shea llama “incumbentitis” o la “fiebre del que ostenta el poder”. Esta fiebre ataca a los gobernantes y partidos actuales, haciéndolos sentirse “indestructibles” (López Obrador dixit) y a confiarse en que volverán a ganar. Quienes padecen esta fiebre desestiman el desgaste natural que el partido gobernante sufre, y la tendencia de los electores a culpar a los gobiernos de los males personales que les aquejan.
Dicho esto, el PAN está inmerso en un juego muy peligroso para su permanencia en el gobierno, pues se siente seguro de los inmensos recursos que le dan el ostentar el poder, pero pierden valioso e irrecuperable tiempo, confundiendo a los electores que no ven claro cuál de sus tres pre-pre-candidatos será el o la buena para la contienda.
Veremos en éste frío mes de Diciembre si Acción Nacional se decide a elegir a su candidato(a) o si siguen tirando el tiempo, que se les está yendo al caño como agua por la manos.
pesquera@gmail.com